Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos: lista y consideraciones vitales

En este artículo expongo una lista de abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos frecuentes con algunos ejemplos de formas incorrectas o no recomendadas que pueden verse en ocasiones, que complementa al artículo principal Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos. El objetivo es poner a la disposición pública un recurso muy rápido y sencillo para evitar errores frecuentes en el uso de métodos de abreviación y símbolos, que lamentablemente son muchos.

En primer lugar expongo la forma correcta o recomendada (cada punto y espacio importa), con algunos datos relevantes a continuación, y finalmente formas incorrectas o no recomendadas (que se representa mediante la escritura de un asterisco delante de cada una) que se usan frecuentemente:

etc. (abreviatura de etcétera): *etc, *ETC
EE. UU. (abreviatura de Estados Unidos): *EEUU, *EE UU, *EE.UU., *EE.UU, *E. E. U. U.
EUA (sigla de Estados Unidos de América): *E.U.A, *eua
RR. HH. (abreviatura de Recursos Humanos): *RRHH, *RR HH, *RR.HH., *RR.HH, *R. R. H. H.
JJ. OO. (abreviatura de Juegos Olímpicos): *JJOO, *JJ OO, *JJ.OO., *JJ.OO, *J. J. O. O.
E. S. (abreviatura de estación de servicio): *ES, *E S, *E.S, *E. S
EE. SS. (abreviatura de estaciones de servicio): *EESS, *EE SS, *EE.SS., *EE.SS, *E. E. S. S.
A. V. (abreviatura de asociación de vecinos): *A. VV., *AVV, *A.VV, *A.VV.
AA. VV. (abreviatura de asociaciones de vecinos): *AAVV, *AA VV, *AA.VV., *AA.VV, *A. A. V. V.
a. m. (abreviatura de ante meridiem; a veces como sigla, AM): *a.m., *a.m, *am
p. m. (abreviatura de post meridiem; a veces como sigla, PM): *p.m., *p.m, *pm
a. de C., a. C. (abreviatura de antes de Cristo; a veces como sigla, AC): *a.C., *a.C, *aC, *adC
d. de C., d. C. (abreviatura de después de Cristo; a veces como sigla, DC): *d.C., *d.C, *dC, *ddC
p. ej. (abreviatura de por ejemplo): *p.ej.
s (símbolo de segundo): *s., *seg
min (símbolo de minuto): *min., *mn, *mins
h (símbolo de hora): *h., *hr
m (símbolo de metro): *m., *mt, *mts, *M
k (símbolo del prefijo kilo-, que equivale a 1 000): *K
K (símbolo de kelvin) = *k
km (símbolo de kilómetro): *km., *Km, *kmt, *kmts
g (símbolo de gramo): *g., *gr, *G
kg (símbolo de kilogramo): *kg., *kgs, *Kg
L o l (símbolos de litro): *L., *l.
b (símbolo de bit): *b., *B
B (símbolo de byte, que equivale a 8 bits): *B., *b
kb (símbolo de kilobit): *kb., *Kb, *kB
kb/s (símbolo de kilobits por segundo): *Kbps, *Kb/s, *KB/s, *kbps
p (símbolo del prefijo pico-, que equivale a 0,000 000 000 001)
kB (símbolo de kilobyte): *KB, *Kb, *kB., *kb
Mb (símbolo de megabit): *Mb., *MB
MB (símbolo de megabyte): *MB., *Mb
Gb (símbolo de gigabit): *Gb., *GB
GB (símbolo de gigabyte): *GB., *Gb
Tb (símbolo de terabit): *Tb., *TB
TB (símbolo de terabyte): *TB., *Tb
Sr., Sr.ª (o Sra.): *Sr, *SR
Dr., Dr.ª (o Dra.): *Dr, *DR
R. I. P. (abreviatura de requiescat in pace; a veces como acrónimo, RIP): *R.I.P
S. A. (abreviatura de Sociedad Anónima; a veces como sigla, SA): *S.A, *sa
S. L. (abreviatura de Sociedad Limitada; a veces como sigla, SL): *S.L, *sl

Consideraciones vitales para evitar errores:

• La abreviatura es el único método de abreviación que representa gráficamente el plural. El procedimiento de duplicar las letras para formar el plural de las abreviaturas formadas por truncamiento extremo se aplica incluso a aquellas abreviaturas que corresponden a expresiones complejas en las que solo pluraliza el elemento nuclear; así, el plural de la abreviatura E. S. (estación de servicio) es EE. SS. (estaciones de servicio), y no *EE. S., independientemente de que la palabra servicio se mantenga en singular en la expresión completa. De modo paralelo, pero a la inversa, las abreviaturas por truncamiento extremo de expresiones singulares que contienen un elemento en plural no lo tienen en cuenta en su formación; así, por ejemplo, la abreviatura de asociación de vecinos es A. V., y no *A. VV. (Ortografía de la lengua española, 2010, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, página 574). Mientras que las abreviaturas se desarrollan (es decir, se pronuncia el elemento representado), las siglas se deletrean (excepto cuando se consideran acrónimos, que se leen tal como se escriben). Aparte de esa característica única, las abreviaturas siempre llevan punto abreviativo (o a veces barra), que simboliza o representa los elementos que han sido suprimidos u obviados. Por último, las abreviaturas necesitan, evidentemente, tantos espacios como lleve la expresión original sin abreviar, hecho que también facilita mucho su diferenciación con otros métodos de abreviación.

• Los símbolos son totalmente invariables, lo que significa que deben escribirse exactamente igual en todos los contextos: las mismas mayúsculas y minúsculas siempre, jamás tienen plural gráfico y no llevan nunca punto abreviativo (de hecho no son abreviaciones; solo coinciden con el punto y seguido, punto y aparte o punto final si se encuentran al final de la frase u oración). Además, se escriben normalmente separados por un espacio del elemento al que se refieren, incluso aquellos que no estén consituidos por letras; existen muy pocas excepciones, como el símbolo de los grados (°), que solo puede escribirse junto si no se escribe el símbolo de la unidad (por ejemplo, 27°, pero 27 °C), o el porcentaje (%), que suele escribirse junto a la cifra aunque esto ya no sea correcto por la norma establecida por la Oficina Internacional de pesos y Medidas (Ortografía de la lengua española, 2010, páginas 590-591). Las expresiones prefijadas deben escribirse siempre en un mismo elemento, sin guion ni espacio intermedios: kilogramo.

• Las siglas se escriben hoy sin puntos incluso en enunciados escritos enteramente en mayúsculas, aunque no se prohíbe escribirlos. Si se emplean, evidentemente todos los elementos abreviados deben llevar uno, incluido el último. No es adecuado escribir las siglas en minúsculas salvo los casos que ya hayan sido lexicalizados, esto es, convertidos en vocablos ordinarios, y por consiguiente sigan las normas del resto de palabras del léxico. Las siglas no tienen plural (gráfico) de ningún tipo.

• Las abreviaturas, las siglas y los símbolos no deben emplearse sistemáticamente. Es habitual el empleo de estos métodos sin ser necesarios en la mayoría de casos, e incluso poco aconsejables. Los métodos de abreviación y los símbolos deben emplearse cuando sean necesarios, o como mínimo realmente útiles. En los casos de textos que contengan varias veces la misma expresión abreviable, por comodidad puede emplearse la forma adecuada de la abreviación especificando al menos una vez qué significa, esto es, escribiendo la expresión completa la primera vez y a continuación y entre paréntesis la forma abreviada para que el lector sepa a qué se refiere el autor con la abreviación cuando se usa en el texto restante. Algo similar ocurre con los símbolos, que no deberían emplearse fuera de ámbitos científico-técnicos. Las abreviaciones más útiles y frecuentes suelen ser las siglas, especialmente los acrónimos, pues es habitual que representen expresiones largas o complejas que conviene hacer breves, aunque igualmente es necesario especificar su significado al menos la primera vez que se empleen en un mismo texto, ya que no todos los lectores tienen por qué saber qué significa desde un principio. Ejemplos:

Abreviatura inadecuada: ¿Podría Ud. decirme qué hora es, por favor?
Mejor: ¿Podría usted decirme qué hora es, por favor?
Símbolo inadecuado (y cifra): La estación de servicio más próxima se encuentra a 4 km hacia el norte.
Mejor: La estación de servicio más próxima se encuentra a cuatro kilómetros hacia el norte.

Para más información sobre este importante tema visita la lista de abreviaturas del Diccionario panhispánico de dudas de la página electrónica de la Real Academia Española, sus artículos sobre los métodos de abreviación y los símbolos (actualmente el DPD está algo desactualizado, pero sigue siendo un recurso imprescindible). Si tienes más dudas o quieres saber más, lee mi artículo principal sobre este tema, donde explico extensamente todo lo que hay que saber y considerar, o contacta conmigo comentando alguno de mis artículos.

Última edición: 11 de septiembre de 2014.

Acentuación

La tilde o acento gráfico u ortográfico es un recurso lingüístico que surge de la necesidad de especificar de alguna manera, en la lengua escrita, dónde recae el énfasis en cada palabra como está convenido o establecido etimológicamente. Otras lenguas también derivadas del latín no usan la tilde, o no de la misma manera, porque tienen otros rasgos y características. La lengua española tiene una acentuación simple, clara y concisa que puede ser conocida, además de a través de la pronunciación, por cualquier escritura de calidad, lo que reduce sensiblemente la probabilidad de confundir términos de escritura similar o descolocar el énfasis de cada vocablo.

Para saber tildar adecuadamente las palabras es necesario conocer los tres tipos básicos: agudas, llanas y esdrújulas. Es muy fácil saber en qué grupo se clasifica una palabra conociendo la situación del acento prosódico o sílaba tónica:

• Las palabras agudas son las que tienen la sílaba tónica en su última sílaba: expresión, cantó, programar

• Las palabras llanas son las que tienen la sílaba tónica en la penúltima sílaba: enlace, etiqueta, vestido

• Las palabras esdrújulas son las que tienen la sílaba tónica en la antepenúltima sílaba (o antes, y se consideran sobresdrújulas): cáscara, máximo, oráculo

Es muy sencillo recordarlo porque las agudas, como su propio nombre nos deja entrever, tienen el acento prosódico al final; las llanas, antes del final; y las esdrújulas en las primeras sílabas, antes de donde tienen el acento prosódico las llanas. También existen las palabras monosílabas, que son las que, como es evidente, tienen una única sílaba, ya sea átona o tónica.

Como es comprensible, no todas las sílabas tónicas llevan tilde porque, según el caso, no es necesario; ello depende de la grafía de cada palabra y su clasificación respecto al acento prosódico:

• Las palabras agudas se tildan si acaban en vocal, –n o –s.

• Las palabras llanas se tildan si no acaban en vocal, –n o –s y cuando terminan en –s precedida de otra consonante.

• Las palabras esdrújulas, como norma general, siempre deben tildarse.

• Los monosílabos solo deben tildarse si hay posibilidad de confundirlos con otros de idéntica forma, pero que pertenecen a categorías gramaticales diferentes, lo que llamamos tilde diacrítica.

Una manera intuitiva y sencilla de determinar si un vocablo necesita tilde es pensar cómo sonaría cambiando el acento prosódico o sílaba tónica de posición:

Martínez = marTInez
Martinez = martiNEZ
Mártinez = MARtinez

Así pues, podemos determinar fácilmente y con poca probabilidad de error que el apellido Martínez debe llevar tilde siempre en la i, pues, de lo contrario, alguien que no conoce tal vocablo (por ejemplo, un extranjero que está aprendiendo) no tendría manera de saber dónde debería darle el énfasis hasta que lo viera escrito correctamente o lo oyera decir a alguien que ya sabe cómo se pronuncia. La escritura de la tilde es necesaria y, por consiguiente, obligatoria incluso en palabras de uso frecuente o entre usuarios nativos o experimentados, pues suponer que todos los posibles lectores sabrán dónde recae el énfasis es muy arriesgado y, además, compromete la interpretación adecuada del mensaje que se quería transmitir, ya que la tilde no sirve únicamente para especificar la sílaba tónica, también ayuda a diferenciar inequívocamente unos términos de otros si tienen una escritura similar.

Un buen ejemplo de ello es la tilde diacrítica, que ya he mencionado anteriormente. Como he dicho, tal tilde se emplea si hay posibilidad de confundir una palabra con otra semejante en apariencia, pero diferente en énfasis, categoría gramatical y valor sintáctico: tu, tú; el, él; si, sí; mi, mí; de, dé; te, té; mas, más; aun, aún

Como es evidente, la tilde debe escribirse también en las letras mayúsculas que normativamente lo requieran. El uso de la mayúscula o cualquier estilo no exime de emplear adecuadamente la tilde.

Véase también
aun/aún
¿Por qué? Porque todo tiene su porqué…
Tilde en que, como, cual, donde…
Tilde en este, ese, aquel… y solo
Diccionario panhispánico de dudas, Real Academia Española

Última edición: 11 de noviembre de 2014.

Tilde en que, como, cual, donde

Este tema es muy sencillo, pero suele presentar dudas y confusión en algunos casos, y por consiguiente puede producir errores.

Las palabras qué, cuál/es, quién/es, cómo, cuán, cuánto/a/os/as, cuándo, dónde y adónde son tónicas y se escriben con tilde diacrítica cuando tienen sentido interrogativo o exclamativo. Estas palabras, por sí solas o precedidas de alguna preposición, introducen oraciones interrogativas o exclamativas directas. También introducen oraciones interrogativas o exclamativas indirectas, integradas en otros enunciados. Además, pueden funcionar como sustantivos. Sin embargo, cuando estas mismas palabras funcionan como adverbios o pronombres relativos o, en el caso de algunas de ellas, también como conjunciones, son átonas (salvo el relativo cual, que es tónico cuando va precedido de artículo) y se escriben sin tilde.

Aunque los relativos, presenten o no antecedente expreso, son normalmente átonos y se escriben sin tilde, hay casos en que pueden pronunciarse tanto con acento prosódico como sin él. Esta doble posibilidad se da cuando los relativos introducen subordinadas relativas sin antecedente expreso, siempre que el antecedente implícito sea indefinido y tenga carácter inespecífico (una persona, alguien, algo, algún lugar, nadie, nada, etcétera). Esto ocurre cuando la oración de relativo sin antecedente depende de verbos como haber, tener, buscar, encontrar, necesitar, etcétera, que admiten complementos indefinidos de carácter inespecífico. En estos casos es aceptable escribir el relativo tanto con tilde, reflejando la pronunciación tónica, como sin ella, representando la pronunciación átona.

Lo que se explica en el párrafo anterior puede ser lo más complicado de comprender y llevar a la práctica, pero las dudas pueden desaparecen por completo si se comprende todo lo anterior y se practica suficiente lectura y escritura esmerada.

Resumiendo: si son palabras interrogativas o exclamativas, ya sean directas o indirectas, generalmente se tildan; si no, ¡pues no! Sin embargo, ello no significa, evidentemente, que allá donde haya un signo de interrogación o exclamación deba haber en todos los casos una palabra tildada… Para mayor claridad expongo a continuación algunos ejemplos:

¿Qué tal, cómo te va todo?
¡Que no te engañen!
¿Cómo funciona el cuerpo humano?
¿Cuál es el planeta más grande del universo?
¿Quién ha ganado el concurso?
¡Quien tenga el boleto premiado que levante la mano!
¿Dónde está el libro que dejé encima de la mesa?
¿Qué tengo que cantar?
¿Que tengo que cantar?

El énfasis o acento prosódico que le damos a esas palabras puede ayudar a decidir intuitivamente si deben escribirse con tilde o no, pero hemos de recordar que no es un sistema fiable porque no es infalible, sobre todo en algunos casos concretos que pueden ser engañosos o más complejos de lo habitual.

Véase también
Acentuación
Preguntas frecuentes, Real Academia Española

Última edición: 14 de agosto de 2013.

Puntos suspensivos

Extractos del Diccionario panhispánico de dudas:

Signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos (…) —y solo tres—, llamado así porque entre sus usos principales está el de dejar en suspenso el discurso. Se escriben siempre pegados a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Si los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra siguiente debe escribirse con mayúscula inicial (El caso es que si lloviese… Mejor no pensar en esa posibilidad); pero si no cierran el enunciado y este continúa tras ellos, la palabra que sigue se inicia con minúscula (Estoy pensando que… aceptaré; en esta ocasión debo arriesgarme).

Con esto último se cometen frecuentes faltas de ortografía; como puede observarse, es muy fácil valorar si después de los puntos suspensivos debe escribirse mayúscula inicial o no, u otro signo de puntuación posible, ya que el uso de los puntos suspensivos no exime de emplear el elemento que corresponda en cada fragmento (Tengo mucha sed…, pero de momento puedo aguantar).

Como se menciona más arriba, los puntos suspensivos son siempre tres puntos consecutivos, en todos los casos son solo tres, ni dos, ni cuatro… Es totalmente inadecuado y arbitrario afirmar que cuantos más puntos se escriban mayor expresividad; de esa manera, podríamos llenar líneas y líneas de puntos. Una vez más, los puntos suspensivos son tres puntos seguidos, ni uno más, ni uno menos. Sin embargo, hay casos en los que pueden combinarse con otros puntos (ver más abajo).

A continuación se exponen los usos más importantes y frecuentes:

Para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspense.

Para señalar la interrupción voluntaria de un discurso cuyo final se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor.

Para evitar repetir la cita completa del título largo de una obra que debe volver a mencionarse.

Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes.

Sin valor de interrupción del discurso, sino con intención enfática o expresiva, para alargar entonativamente un texto.

Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera o su abreviatura (etc.).

Entre corchetes […] o entre paréntesis (…), los puntos suspensivos indican la supresión de una palabra o un fragmento en una cita textual: «Fui don Quijote de la Mancha y soy agora […] Alonso Quijano el Bueno».

Combinación con otros signos:

Si los puntos suspensivos finalizan el enunciado, no debe añadirse a ellos el punto de cierre (se escribirán solo tres puntos), pero si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura, se suma a ellos el punto que la cierra, de modo que se escribirán cuatro puntos en total.

Tras los puntos suspensivos sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos, sin dejar entre ambos signos ningún espacio de separación.

Los puntos suspensivos se escriben delante de los signos de cierre de interrogación o de exclamación si el enunciado interrogativo o exclamativo está incompleto; si está completo, los puntos suspensivos se escriben detrás, sin espacio de separación. Pueden darse casos en que se junten el punto de una abreviatura, los tres puntos suspensivos y el de los signos de cierre de interrogación o de exclamación.

Como puede comprobarse, el empleo adecuado y correcto de los puntos suspensivos es extremadamente fácil de conseguir prestando una mínima atención. Para más información y ejemplos, visita la página electrónica de la Real Academia Española, donde se encuentran en línea el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE) y respuestas a las preguntas más frecuentes, todas de consulta libre y gratuita; además, dispones de las obras en el tradicional formato impreso, como la imprescindible Ortografía de la lengua española de 2010.

Última edición: 15 de marzo de 2014.

Apóstrofo

Veamos, de manera abreviada o resumida, lo que dice la ASALE en su Diccionario panhispánico de dudas y su Ortografía de la lengua española de 2010 y con alguna aclaración o comentario por mi parte:

No debe utilizarse el acento agudo (´) para representar el apóstrofo.

Como usos propios de la lengua española, se distinguen principalmente dos:

a) Para indicar, en ediciones actuales no modernizadas de textos antiguos, sobre todo poéticos, la elisión de la vocal final de determinadas palabras (preposiciones, artículos, conjunciones) cuando la que sigue empieza por vocal.

b) Para reflejar, en la escritura, la supresión de sonidos que se produce en ciertos niveles de la lengua oral. Aparece con frecuencia en textos literarios cuando el autor desea reproducir el habla de personajes de escasa cultura: «Sacúdete el vestidito, m’ija, pa’que se nos salga el mal agüero» (Hayen Calle [Méx. 1993]). No debe utilizarse para señalar las elisiones producidas en interior de palabra: «¡Oye!, pero ¿qué t’has creío tú, que somos tripa pa embutirnos?» (Serpa Contrabando [Cuba 1938]). En el ejemplo anterior, sería incorrecto escribir *creí’o.

Se conserva en la reproducción de nombres o expresiones pertenecientes a lenguas en las que se mantiene el uso moderno del apóstrofo, como el catalán, el inglés, el francés o el italiano: L’Hospitalet de Llobregat, O’Connor, c’est la vie, D’Annunzio.

Hay que evitar los siguientes usos del apóstrofo, ajenos al español, y que se deben al influjo del inglés:

a) Cuando aparece en sustitución de las dos primeras cifras de un año: *’82 por 1982. Si se desea hacer la abreviación, lo que es frecuente en la expresión de acontecimientos relevantes celebrados en ciertos años, no debe utilizarse el apóstrofo; basta con las dos últimas cifras del año: Barcelona 92.

b) No debe utilizarse el apóstrofo en la expresión de las décadas en cifras, y, naturalmente, tampoco la s, pues tal terminación carece de sentido en el español y va en contra de las normas (es un horrible calco del inglés): *los 30’s debe ser siempre los 30.

c) Es incorrecto cuando se usa, seguido de una s, para indicar el plural de una sigla: *ONG’s. El plural de las siglas es invariable en español: las ONG. Con este punto hay mucha discusión por la aparente necesidad —por parte de cierto colectivo— de otorgar plural a las siglas. En el habla coloquial no se prohíbe su pluralización, aunque se recomienda no hacerlo; en la lengua escrita, es aconsejable evitarlo a toda costa, pues entra en conflicto con varias normas propias del español. En resumen: en nuestro idioma no hay una forma natural de pluralizar gráficamente las siglas más que empleando el propio contexto. (Para más información, consulta, como siempre, la página electrónica de la Real Academia Española, y también mi artículo sobre las formas de abreviación y los símbolos).

d) No debe utilizarse el apóstrofo para separar las horas de los minutos: *las 20’30 h. En este caso, se recomienda el empleo del punto, aunque también se admiten los dos puntos.

e) Tampoco debe usarse para separar, en los números, la parte entera de la parte decimal: *3’1416. En este caso ha de emplearse preferentemente la coma, aunque también se admite —mas no se aconseja— el uso del punto, según la región.

No debe confundirse con apóstrofe (‘invocación vehemente’ e ‘insulto’).

Tan simple y fácil como eso.

Dos puntos

Signo de puntuación que representa una pausa mayor que la de la coma y menor que la del punto. Detienen el discurso para llamar la atención sobre lo que sigue, que siempre está en estrecha relación con el texto precedente. Normalmente, después de ellos se escribe minúscula si normativamente no ha de emplearse.

Sus usos principales son: introducir enumeraciones de carácter explicativo (Este paraguas tiene dos colores: el rojo y el blanco), introducir la reproducción de citas o palabras textuales, que deben escribirse entre comillas e iniciarse con mayúscula, tras las fórmulas de saludo en el encabezamiento de cartas y documentos (casos en los que es incorrecto usar la coma) y, por último, marcar una pausa enfática tras locuciones de carácter introductorio como a saber, ahora bien, pues bien, esto es, dicho de otro modo, en otras palabras, más aún. En la mayoría de estos casos los dos puntos son sustituibles por la coma (la diferencia entre el uso de uno u otro signo está en que con la coma el énfasis desaparece y la expectación creada en el lector con respecto a lo que se va a decir es menor).

Es incorrecto escribir dos puntos entre una preposición y el sustantivo o sustantivos que esta introduce.