Puntos suspensivos

Extractos del Diccionario panhispánico de dudas:

Signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos (…) —y solo tres—, llamado así porque entre sus usos principales está el de dejar en suspenso el discurso. Se escriben siempre pegados a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Si los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra siguiente debe escribirse con mayúscula inicial (El caso es que si lloviese… Mejor no pensar en esa posibilidad); pero si no cierran el enunciado y este continúa tras ellos, la palabra que sigue se inicia con minúscula (Estoy pensando que… aceptaré; en esta ocasión debo arriesgarme).

Con esto último se cometen frecuentes faltas de ortografía; como puede observarse, es muy fácil valorar si después de los puntos suspensivos debe escribirse mayúscula inicial o no, u otro signo de puntuación posible, ya que el uso de los puntos suspensivos no exime de emplear el elemento que corresponda en cada fragmento (Tengo mucha sed…, pero de momento puedo aguantar).

Como se menciona más arriba, los puntos suspensivos son siempre tres puntos consecutivos, en todos los casos son solo tres, ni dos, ni cuatro… Es totalmente inadecuado y arbitrario afirmar que cuantos más puntos se escriban mayor expresividad; de esa manera, podríamos llenar líneas y líneas de puntos. Una vez más, los puntos suspensivos son tres puntos seguidos, ni uno más, ni uno menos. Sin embargo, hay casos en los que pueden combinarse con otros puntos (ver más abajo).

A continuación se exponen los usos más importantes y frecuentes:

Para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspense.

Para señalar la interrupción voluntaria de un discurso cuyo final se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor.

Para evitar repetir la cita completa del título largo de una obra que debe volver a mencionarse.

Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes.

Sin valor de interrupción del discurso, sino con intención enfática o expresiva, para alargar entonativamente un texto.

Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera o su abreviatura (etc.).

Entre corchetes […] o entre paréntesis (…), los puntos suspensivos indican la supresión de una palabra o un fragmento en una cita textual: «Fui don Quijote de la Mancha y soy agora […] Alonso Quijano el Bueno».

Combinación con otros signos:

Si los puntos suspensivos finalizan el enunciado, no debe añadirse a ellos el punto de cierre (se escribirán solo tres puntos), pero si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura, se suma a ellos el punto que la cierra, de modo que se escribirán cuatro puntos en total.

Tras los puntos suspensivos sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos, sin dejar entre ambos signos ningún espacio de separación.

Los puntos suspensivos se escriben delante de los signos de cierre de interrogación o de exclamación si el enunciado interrogativo o exclamativo está incompleto; si está completo, los puntos suspensivos se escriben detrás, sin espacio de separación. Pueden darse casos en que se junten el punto de una abreviatura, los tres puntos suspensivos y el de los signos de cierre de interrogación o de exclamación.

Como puede comprobarse, el empleo adecuado y correcto de los puntos suspensivos es extremadamente fácil de conseguir prestando una mínima atención. Para más información y ejemplos, visita la página electrónica de la Real Academia Española, donde se encuentran en línea el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE) y respuestas a las preguntas más frecuentes, todas de consulta libre y gratuita; además, dispones de las obras en el tradicional formato impreso, como la imprescindible Ortografía de la lengua española de 2010.

Última edición: 15 de marzo de 2014.

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Raya

La raya (que normalmente puede escribirse en ámbitos informáticos con el sistema operativo Windows manteniendo presionada la tecla Alt y pulsando 0151 en el teclado numérico) es un signo de puntuación que se representa por un trazo horizontal (—) más largo que el correspondiente al guion (-), con el cual no debe confundirse. Las rayas —una de apertura y otra de cierre— se escriben pegadas a la primera y a la última letra del fragmento que enmarcan y separadas por un espacio de lo demás, excepto si lo que sigue a la de cierre es otro signo de puntuación, que se escribe pegado a ella. Hoy en día, la raya se emplea menos de lo recomendable; muchas veces se usa el paréntesis o la coma en el lugar que correspondería a la raya.

Usos

1. Para hacer aclaraciones o incisos con un valor aislante menor que el de los paréntesis pero mayor que el de las comas. La raya de cierre no se suprime aunque detrás de ella deba aparecer un punto o cualquier otro signo de puntuación.

2. Para hacer aclaraciones o incisos dentro de un texto ya encerrado entre paréntesis.

3. En textos narrativos, para introducir los comentarios del narrador a las intervenciones de los personajes. No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje; si sigue, debe colocarse: —No sé, señor —respondió él—. Alguna cosa nueva debe de ser; que las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco. Aunque el diálogo del personaje termine en un signo con valor de punto, como el signo de cierre de interrogación, el comentario entre rayas empieza igualmente en minúscula: —¿Tienes hora? —preguntó él. Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer…), las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula: —Voy a tumbarme. —Se tumbó en la cama.