Escritura de símbolos como kb/s, Mb/s, km/h

En ámbitos informáticos o digitales es frecuente ver expresiones como *kbps, *Mbps o *Gbps. Sin embargo, ese tipo de escritura no es correcta, y a continuación explico por qué.

Estas expresiones se escriben generalmente después de cifras, y están constituidas básicamente por símbolos; pero en estos casos mencionados concretamente no son símbolos realmente porque no están escritos de una forma regular, esto es, hay una mezcla de símbolos y otros elementos. Para que fueran símbolos correctos deberían escribirse kb/s, Mb/s, Gb/s

k = kilo- (prefijo)

K = kelvin

b = bit

B = byte

/ = por

s = segundo

min = minuto

h = hora

M = mega- (prefijo)

G = giga– (prefijo)

p = pico- (prefijo) = 0,000 000 000 001

kb/s = kilobit(s) por segundo

*kbps = ¿kilobit(s) picosegundo?

Mb/s = megabit(s) por segundo

*Mbps = ¿megabit(s) picosegundo?

Gb/s = gigabit(s) por segundo

*Gbps = ¿gigabit(s) picosegundo?

Como puede comprobarse, el símbolo p significa ‘pico’- (prefijo), no por, cuyo símbolo en realidad es una barra (/).

Esta confusión de / y p quizá sea debida, aparte de por desconocimiento y mal hábito, porque este tipo de expresiones surgen básicamente en Estados Unidos, donde por alguna razón todavía no se ha adoptado de manera general y oficial el Sistema Internacional de Unidades, por lo que muchas expresiones se escriben en unas formas tradicionales que distan de ser coherentes y universales o estándar.

Lo que hace incongruentes y por consiguiente incorrectas estas formas, pues, es que mezclan símbolos (k, b, s, M…) con un elemento que no es símbolo, p, porque, repito, p no simboliza por. Esta forma de usar p no es, por tanto, símbolo, pero tampoco es abreviatura, y tampoco sigla, así que su uso es arbitrario e innecesario, por lo que se convierte en una escritura incorrecta y su uso se desaconseja totalmente.

Nótese también que b no es lo mismo que B:

b = bit

B = byte = 8 b

Confundir bits y bytes es probablemente el peor error de todos, ya que la diferencia entre b y B es muy relevante, y esta importancia aumenta exponencialmente según las cifras van siendo mayores. Por ejemplo, no es lo mismo decir 800 Mb (megabites) que 800 MB (megabytes), ya que 800 Mb son en realidad 100 MB. Como he mostrado, un byte equivale a ocho bits, y de hecho en español puede decirse octeto en lugar de byte.

Por último —pero no menos importante— recordemos que al escribir símbolos no deben confundirse la k (minúscula) con la K (mayúscula), pues representan significados diferentes:

k = kilo- = 1 000

K = kelvin

Por consiguiente, debe escribirse kb/s, no *Kb/s; km/h, no *Km/h; kHz, no *KHz

Véase también
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos: lista y consideraciones vitales
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos
Consideraciones y escritura de símbolos como kB, MB, GB, kb, Mb, Gb…

Última edición: 15 de octubre de 2015.

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Números ordinales abreviados: consideraciones vitales

Este artículo complementa a mi artículo completo sobre los métodos de abreviación y los símbolos y a la lista de abreviaciones y símbolos comunes y consideraciones vitales.La razón de ser de este artículo surge de la relativamente frecuente confusión que parece existir al emplear abreviaturas, en este caso en relación a los números ordinales, que a menudo se abrevian innecesariamente y de manera, además, incorrecta.

• La expresión ordinal viene de orden y significa ‘perteneciente o relativo al orden’, por lo que no debe confundirse con cardinal. Los números ordinales son aquellos que denotan una posición respecto de otra, mientras que los cardinales son aquellos números que representan una cantidad determinada; por ejemplo, quinto es ordinal, cinco es cardinal.

No deben confundirse como ordinales las formas propias de los numerales fraccionarios o partitivos, aunque haya algunas expresiones en apariencia iguales en ambos significados. Como se ha explicado, los números ordinales indican posición, mientras que los fraccionarios representan en cuántas partes se divide un total. Así, para garantizar la coherencia en ningún caso debe decirse, por ejemplo, *el catorceavo piso en lugar de el decimocuarto piso; aunque décimo, por ejemplo, se dice igual: décimo piso.

• Como con el resto de métodos de abreviación, debemos siempre preguntarnos y considerar si la abreviación es realmente necesaria. En la mayoría de casos no lo es, pues las abreviaturas solo deberían emplearse, como norma general, en textos donde el ahorro de espacio sea imperativo. Así, siempre que sea posible debemos escribir la expresión completa (por ejemplo, vigesimoquinto en lugar de 25.º).

Las abreviaturas deben llevar en prácticamente todos los casos punto abreviativo, y los números ordinales en forma de abreviatura no son excepcionales, así que el punto debe escribirse siempre, y se coloca entre la cifra y la letra volada: 7.º (séptimo). De lo contrario, además de no ser una escritura coherente con la norma, algunas expresiones podrían confundirse con otras, como los números ordinales con o volada (º) con cantidades con el símbolo de grados (°), ya que ambos elementos son muy parecidos. Lo que aparece pulsando el botón a la izquierda del 1 en el teclado es una o volada; el símbolo de los grados puede escribirse, entre otras maneras, manteniendo Alt y pulsando 0176 en el teclado numérico. Las letras voladas pueden escribirse subrayadas o sin subrayar según la tipografía o la preferencia, pero debe escribirse siempre el punto en cualquier caso, ya que, contrariamente a una creencia popular, la norma establece claramente que subrayar no exime de escribir el punto. Para más simplicidad y claridad, personalmente recomiendo no subrayar nunca las letras voladas de las abreviaturas de números ordinales, ya que no tiene ninguna utilidad.

Debe haber siempre concordancia entre las letras voladas de la abreviatura y el contexto de la expresión abreviada. Las letras voladas son en la mayoría de casos la o (º) o la a (ª), aunque en algunos casos, como la apócope primer en lugar de primero, o tercer en lugar de tercero, se escriben las dos últimas letras, 1.er, 3.er, 21.er, 23.erDe la misma manera que no debe emplearse la o para formas femeninas ni la a para formas masculinas, no debe utilizarse la º ni la ª para formas apocopadas o en plural, sino er u os/as, respectivamente. Si no fuera posible escribir letras voladas o no se supiera cómo (ver más abajo), la expresión numérica podría abreviarse como números romanos o, mejor, escribirse de manera completa (método que también evita el uso superfluo de abreviaturas).

No es correcto escribir en español al modo de las abreviaciones inglesas, por ejemplo, 1st, 2nd, 3rd, 7th…, por ser totalmente innaturales e incoherentes en castellano.

• En el caso de los números ordinales, pueden abreviarse usando también números romanos: por ejemplo, IV por cuarto. Este uso de los números romanos, sin embargo, se limita tradicionalmente a casos concretos como la expresión de siglos, dinastías, títulos…

• Sin embargo, no deben mezclarse bajo ningún concepto los elementos gráficos de las abreviaturas con los números romanos. Así, es totalmente incorrecto escribir números romanos con letras voladas.

Aunque los ordinales estén expresados en forma de abreviatura, o en números romanos, deben leerse como ordinales, y no como cardinales. Algunos hablantes leen los números ordinales abreviados como cardinales en algunos casos, especialmente a partir del décimo, por ser este método más sencillo y rápido. Por ejemplo, siglo VI debería leerse siglo sexto, aunque también podría decirse siglo seis (siglo número seis), pero no sería recomendable por ser un número ordinal (escrito abreviado en números romanos), y especialmente por ser menor de diez.

No es correcto emplear números inequívocamente ordinales como cardinales, estén abreviados o no; por ejemplo, puede decirse piso (número) seis, pero no *seis piso (debería ser sexto piso); de esta norma pueden excluirse excepcionalmente acontecimientos, aniversarios o celebraciones: aniversario (número) veintidós, o veintidós aniversario, aunque mejor vigesimosegundo aniversario.

Escritura de letras voladas en ordenadores

Para escribir er o cualquier otro carácter como letra volada puede usarse el siguiente código HTML:

HTML voladas

Sin embargo, este método evidentemente solo sirve para tal lenguaje informático, por lo que en cada caso deberá considerarse la mejor manera de escribir la expresión.

En algunos programas procesadores de texto como Word esto puede conseguirse cambiando el estilo de la selección (en este caso er) a Superíndice. No debemos referirnos, sin embargo, a las letras voladas como superíndice.

Véase también
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos: lista y consideraciones vitales
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos
Los números ordinales en el Diccionario panhispánico de dudas en línea
Los números cardinales en el Diccionario panhispánico de dudas en línea

Última edición: 11 de marzo de 2016.

Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos: lista y consideraciones vitales

En este artículo expongo una lista de abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos frecuentes con algunos ejemplos de formas incorrectas o no recomendadas que pueden verse en ocasiones, que complementa al artículo principal Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos. El objetivo es poner a la disposición pública un recurso muy rápido y sencillo para evitar errores frecuentes en el uso de métodos de abreviación y símbolos, que lamentablemente son muchos.

En primer lugar expongo la forma correcta o recomendada (cada punto y espacio importa), con algunos datos relevantes a continuación, y finalmente formas incorrectas o no recomendadas (que se representa mediante la escritura de un asterisco delante de cada una) que se usan frecuentemente:

etc. (abreviatura de etcétera): *etc, *ETC
EE. UU. (abreviatura de Estados Unidos): *EEUU, *EE UU, *EE.UU., *EE.UU, *E. E. U. U.
EUA (sigla de Estados Unidos de América): *E.U.A, *eua
RR. HH. (abreviatura de Recursos Humanos): *RRHH, *RR HH, *RR.HH., *RR.HH, *R. R. H. H.
JJ. OO. (abreviatura de Juegos Olímpicos): *JJOO, *JJ OO, *JJ.OO., *JJ.OO, *J. J. O. O.
E. S. (abreviatura de estación de servicio): *ES, *E S, *E.S, *E. S
EE. SS. (abreviatura de estaciones de servicio): *EESS, *EE SS, *EE.SS., *EE.SS, *E. E. S. S.
A. V. (abreviatura de asociación de vecinos): *A. VV., *AVV, *A.VV, *A.VV.
AA. VV. (abreviatura de asociaciones de vecinos): *AAVV, *AA VV, *AA.VV., *AA.VV, *A. A. V. V.
a. m. (abreviatura de ante meridiem; a veces como sigla, AM): *a.m., *a.m, *am
p. m. (abreviatura de post meridiem; a veces como sigla, PM): *p.m., *p.m, *pm
a. de C., a. C. (abreviatura de antes de Cristo; a veces como sigla, AC): *a.C., *a.C, *aC, *adC
d. de C., d. C. (abreviatura de después de Cristo; a veces como sigla, DC): *d.C., *d.C, *dC, *ddC
p. ej. (abreviatura de por ejemplo): *p.ej.
s (símbolo de segundo): *s., *seg
min (símbolo de minuto): *min., *mn, *mins
h (símbolo de hora): *h., *hr
m (símbolo de metro): *m., *mt, *mts, *M
k (símbolo del prefijo kilo-, que equivale a 1 000): *K
K (símbolo de kelvin) = *k
km (símbolo de kilómetro): *km., *Km, *kmt, *kmts
g (símbolo de gramo): *g., *gr, *G
kg (símbolo de kilogramo): *kg., *kgs, *Kg
L o l (símbolos de litro): *L., *l.
b (símbolo de bit): *b., *B
B (símbolo de byte, que equivale a 8 bits): *B., *b
kb (símbolo de kilobit): *kb., *Kb, *kB
kb/s (símbolo de kilobits por segundo): *Kbps, *Kb/s, *KB/s, *kbps
p (símbolo del prefijo pico-, que equivale a 0,000 000 000 001)
kB (símbolo de kilobyte): *KB, *Kb, *kB., *kb
Mb (símbolo de megabit): *Mb., *MB
MB (símbolo de megabyte): *MB., *Mb
Gb (símbolo de gigabit): *Gb., *GB
GB (símbolo de gigabyte): *GB., *Gb
Tb (símbolo de terabit): *Tb., *TB
TB (símbolo de terabyte): *TB., *Tb
Sr., Sr.ª (o Sra.): *Sr, *SR
Dr., Dr.ª (o Dra.): *Dr, *DR
R. I. P. (abreviatura de requiescat in pace; a veces como acrónimo, RIP): *R.I.P
S. A. (abreviatura de Sociedad Anónima; a veces como sigla, SA): *S.A, *sa
S. L. (abreviatura de Sociedad Limitada; a veces como sigla, SL): *S.L, *sl

Consideraciones vitales para evitar errores:

• La abreviatura es el único método de abreviación que representa gráficamente el plural. El procedimiento de duplicar las letras para formar el plural de las abreviaturas formadas por truncamiento extremo se aplica incluso a aquellas abreviaturas que corresponden a expresiones complejas en las que solo pluraliza el elemento nuclear; así, el plural de la abreviatura E. S. (estación de servicio) es EE. SS. (estaciones de servicio), y no *EE. S., independientemente de que la palabra servicio se mantenga en singular en la expresión completa. De modo paralelo, pero a la inversa, las abreviaturas por truncamiento extremo de expresiones singulares que contienen un elemento en plural no lo tienen en cuenta en su formación; así, por ejemplo, la abreviatura de asociación de vecinos es A. V., y no *A. VV. (Ortografía de la lengua española, 2010, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, página 574). Mientras que las abreviaturas se desarrollan (es decir, se pronuncia el elemento representado), las siglas se deletrean (excepto cuando se consideran acrónimos, que se leen tal como se escriben). Aparte de esa característica única, las abreviaturas siempre llevan punto abreviativo (o a veces barra), que simboliza o representa los elementos que han sido suprimidos u obviados. Por último, las abreviaturas necesitan, evidentemente, tantos espacios como lleve la expresión original sin abreviar, hecho que también facilita mucho su diferenciación con otros métodos de abreviación.

• Los símbolos son totalmente invariables, lo que significa que deben escribirse exactamente igual en todos los contextos: las mismas mayúsculas y minúsculas siempre, jamás tienen plural gráfico y no llevan nunca punto abreviativo (de hecho no son abreviaciones; solo coinciden con el punto y seguido, punto y aparte o punto final si se encuentran al final de la frase u oración). Además, se escriben normalmente separados por un espacio del elemento al que se refieren, incluso aquellos que no estén consituidos por letras; existen muy pocas excepciones, como el símbolo de los grados (°), que solo puede escribirse junto si no se escribe el símbolo de la unidad (por ejemplo, 27°, pero 27 °C), o el porcentaje (%), que suele escribirse junto a la cifra aunque esto ya no sea correcto por la norma establecida por la Oficina Internacional de pesos y Medidas (Ortografía de la lengua española, 2010, páginas 590-591). Las expresiones prefijadas deben escribirse siempre en un mismo elemento, sin guion ni espacio intermedios: kilogramo.

• Las siglas se escriben hoy sin puntos incluso en enunciados escritos enteramente en mayúsculas, aunque no se prohíbe escribirlos. Si se emplean, evidentemente todos los elementos abreviados deben llevar uno, incluido el último. No es adecuado escribir las siglas en minúsculas salvo los casos que ya hayan sido lexicalizados, esto es, convertidos en vocablos ordinarios, y por consiguiente sigan las normas del resto de palabras del léxico. Las siglas no tienen plural (gráfico) de ningún tipo.

• Las abreviaturas, las siglas y los símbolos no deben emplearse sistemáticamente. Es habitual el empleo de estos métodos sin ser necesarios en la mayoría de casos, e incluso poco aconsejables. Los métodos de abreviación y los símbolos deben emplearse cuando sean necesarios, o como mínimo realmente útiles. En los casos de textos que contengan varias veces la misma expresión abreviable, por comodidad puede emplearse la forma adecuada de la abreviación especificando al menos una vez qué significa, esto es, escribiendo la expresión completa la primera vez y a continuación y entre paréntesis la forma abreviada para que el lector sepa a qué se refiere el autor con la abreviación cuando se usa en el texto restante. Algo similar ocurre con los símbolos, que no deberían emplearse fuera de ámbitos científico-técnicos. Las abreviaciones más útiles y frecuentes suelen ser las siglas, especialmente los acrónimos, pues es habitual que representen expresiones largas o complejas que conviene hacer breves, aunque igualmente es necesario especificar su significado al menos la primera vez que se empleen en un mismo texto, ya que no todos los lectores tienen por qué saber qué significa desde un principio. Ejemplos:

Abreviatura inadecuada: ¿Podría Ud. decirme qué hora es, por favor?
Mejor: ¿Podría usted decirme qué hora es, por favor?
Símbolo inadecuado (y cifra): La estación de servicio más próxima se encuentra a 4 km hacia el norte.
Mejor: La estación de servicio más próxima se encuentra a cuatro kilómetros hacia el norte.

Para más información sobre este importante tema visita la lista de abreviaturas del Diccionario panhispánico de dudas de la página electrónica de la Real Academia Española, sus artículos sobre los métodos de abreviación y los símbolos (actualmente el DPD está algo desactualizado, pero sigue siendo un recurso imprescindible). Si tienes más dudas o quieres saber más, lee mi artículo principal sobre este tema, donde explico extensamente todo lo que hay que saber y considerar, o contacta conmigo comentando alguno de mis artículos.

Última edición: 11 de septiembre de 2014.

Puntos suspensivos

Extractos del Diccionario panhispánico de dudas:

Signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos (…) —y solo tres—, llamado así porque entre sus usos principales está el de dejar en suspenso el discurso. Se escriben siempre pegados a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Si los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra siguiente debe escribirse con mayúscula inicial (El caso es que si lloviese… Mejor no pensar en esa posibilidad); pero si no cierran el enunciado y este continúa tras ellos, la palabra que sigue se inicia con minúscula (Estoy pensando que… aceptaré; en esta ocasión debo arriesgarme).

Con esto último se cometen frecuentes faltas de ortografía; como puede observarse, es muy fácil valorar si después de los puntos suspensivos debe escribirse mayúscula inicial o no, u otro signo de puntuación posible, ya que el uso de los puntos suspensivos no exime de emplear el elemento que corresponda en cada fragmento (Tengo mucha sed…, pero de momento puedo aguantar).

Como se menciona más arriba, los puntos suspensivos son siempre tres puntos consecutivos, en todos los casos son solo tres, ni dos, ni cuatro… Es totalmente inadecuado y arbitrario afirmar que cuantos más puntos se escriban mayor expresividad; de esa manera, podríamos llenar líneas y líneas de puntos. Una vez más, los puntos suspensivos son tres puntos seguidos, ni uno más, ni uno menos. Sin embargo, hay casos en los que pueden combinarse con otros puntos (ver más abajo).

A continuación se exponen los usos más importantes y frecuentes:

Para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspense.

Para señalar la interrupción voluntaria de un discurso cuyo final se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor.

Para evitar repetir la cita completa del título largo de una obra que debe volver a mencionarse.

Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes.

Sin valor de interrupción del discurso, sino con intención enfática o expresiva, para alargar entonativamente un texto.

Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera o su abreviatura (etc.).

Entre corchetes […] o entre paréntesis (…), los puntos suspensivos indican la supresión de una palabra o un fragmento en una cita textual: «Fui don Quijote de la Mancha y soy agora […] Alonso Quijano el Bueno».

Combinación con otros signos:

Si los puntos suspensivos finalizan el enunciado, no debe añadirse a ellos el punto de cierre (se escribirán solo tres puntos), pero si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura, se suma a ellos el punto que la cierra, de modo que se escribirán cuatro puntos en total.

Tras los puntos suspensivos sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos, sin dejar entre ambos signos ningún espacio de separación.

Los puntos suspensivos se escriben delante de los signos de cierre de interrogación o de exclamación si el enunciado interrogativo o exclamativo está incompleto; si está completo, los puntos suspensivos se escriben detrás, sin espacio de separación. Pueden darse casos en que se junten el punto de una abreviatura, los tres puntos suspensivos y el de los signos de cierre de interrogación o de exclamación.

Como puede comprobarse, el empleo adecuado y correcto de los puntos suspensivos es extremadamente fácil de conseguir prestando una mínima atención. Para más información y ejemplos, visita la página electrónica de la Real Academia Española, donde se encuentran en línea el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE) y respuestas a las preguntas más frecuentes, todas de consulta libre y gratuita; además, dispones de las obras en el tradicional formato impreso, como la imprescindible Ortografía de la lengua española de 2010.

Última edición: 15 de marzo de 2014.

Apóstrofo

Veamos, de manera abreviada o resumida, lo que dice la ASALE en su Diccionario panhispánico de dudas y su Ortografía de la lengua española de 2010 y con alguna aclaración o comentario por mi parte:

No debe utilizarse el acento agudo (´) para representar el apóstrofo.

Como usos propios de la lengua española, se distinguen principalmente dos:

a) Para indicar, en ediciones actuales no modernizadas de textos antiguos, sobre todo poéticos, la elisión de la vocal final de determinadas palabras (preposiciones, artículos, conjunciones) cuando la que sigue empieza por vocal.

b) Para reflejar, en la escritura, la supresión de sonidos que se produce en ciertos niveles de la lengua oral. Aparece con frecuencia en textos literarios cuando el autor desea reproducir el habla de personajes de escasa cultura: «Sacúdete el vestidito, m’ija, pa’que se nos salga el mal agüero» (Hayen Calle [Méx. 1993]). No debe utilizarse para señalar las elisiones producidas en interior de palabra: «¡Oye!, pero ¿qué t’has creío tú, que somos tripa pa embutirnos?» (Serpa Contrabando [Cuba 1938]). En el ejemplo anterior, sería incorrecto escribir *creí’o.

Se conserva en la reproducción de nombres o expresiones pertenecientes a lenguas en las que se mantiene el uso moderno del apóstrofo, como el catalán, el inglés, el francés o el italiano: L’Hospitalet de Llobregat, O’Connor, c’est la vie, D’Annunzio.

Hay que evitar los siguientes usos del apóstrofo, ajenos al español, y que se deben al influjo del inglés:

a) Cuando aparece en sustitución de las dos primeras cifras de un año: *’82 por 1982. Si se desea hacer la abreviación, lo que es frecuente en la expresión de acontecimientos relevantes celebrados en ciertos años, no debe utilizarse el apóstrofo; basta con las dos últimas cifras del año: Barcelona 92.

b) No debe utilizarse el apóstrofo en la expresión de las décadas en cifras, y, naturalmente, tampoco la s, pues tal terminación carece de sentido en el español y va en contra de las normas (es un horrible calco del inglés): *los 30’s debe ser siempre los 30.

c) Es incorrecto cuando se usa, seguido de una s, para indicar el plural de una sigla: *ONG’s. El plural de las siglas es invariable en español: las ONG. Con este punto hay mucha discusión por la aparente necesidad —por parte de cierto colectivo— de otorgar plural a las siglas. En el habla coloquial no se prohíbe su pluralización, aunque se recomienda no hacerlo; en la lengua escrita, es aconsejable evitarlo a toda costa, pues entra en conflicto con varias normas propias del español. En resumen: en nuestro idioma no hay una forma natural de pluralizar gráficamente las siglas más que empleando el propio contexto. (Para más información, consulta, como siempre, la página electrónica de la Real Academia Española, y también mi artículo sobre las formas de abreviación y los símbolos).

d) No debe utilizarse el apóstrofo para separar las horas de los minutos: *las 20’30 h. En este caso, se recomienda el empleo del punto, aunque también se admiten los dos puntos.

e) Tampoco debe usarse para separar, en los números, la parte entera de la parte decimal: *3’1416. En este caso ha de emplearse preferentemente la coma, aunque también se admite —mas no se aconseja— el uso del punto, según la región.

No debe confundirse con apóstrofe (‘invocación vehemente’ e ‘insulto’).

Tan simple y fácil como eso.

Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos

En la escritura siempre llega el momento en que se necesita acortar, reducir o hacer breves las palabras y expresiones para decir mucho con poco; sin embargo, una mala abreviación hace el texto difícil de entender e incluso ilegible, incomprensible y confuso, por lo que podría considerarse incorrecto, ya que no cumple con su función u objetivo, o al menos de manera muy poco eficiente; eso es justo lo contrario de lo que deberíamos pretender y desear. Por ello, abreviar correctamente es tan importante como emplear adecuadamente cualquier vocablo, signo, recurso, técnica… Debe haber un control en cuanto a su forma, número y situación, y para ello se hacen totalmente necesarias e imprescindibles unas normas, reglas y convenciones claras, exactas, coherentes, desarrolladas y adecuadas que es necesario conocer y respetar suficientemente para garantizar una utilización y comprensión adecuada de las abreviaciones.

En este artículo explico con detalle los no suficientemente conocidos tres tipos de abreviaciones y los símbolos.

Empezando ya con las explicaciones más serias y técnicas, hay que decir algo que se aplica a todos los métodos de abreviación: el número de elementos abreviados debe ser lo más bajo posible, empleando solo aquellos que sean realmente necesarios y que la gran mayoría de lectores sepa a qué elemento completo se refieren. En el caso de las abreviaturas, una buena manera de asegurarse de ello es escribiendo la primera vez la expresión sin abreviar en un mismo texto; en el caso de las siglas, especificar el elemento completo la primera vez que se usa cada una; en el de los acrónimos, si todavía mantienen su forma —es decir, no han sido convertidos en vocablos ordinarios—, también es recomendable en muchos casos escribir todos los elementos; en el particular caso de los símbolos —ya que no son abreviaciones—, lo aconsejable es reservarlos para ámbitos científicos, como las matemáticas y demás cálculos teóricos o abstractos, o técnicos, como las indicaciones de circulación y las medidas de gran variedad de aparatos, aunque ha de admitirse emplear los más conocidos en expresiones frecuentes también en otros contextos. A partir de estas sencillas premisas, hay que conocer bien cada método para emplear las abreviaciones correctamente y evitar, así, fallos, faltas o errores ortográficos y, por consiguiente, confusiones que ponen en riesgo el correcto, adecuado y rápido entendimiento de los mensajes que desean transmitirse.

Abreviatura

Es la representación gráfica reducida de una palabra o grupo de palabras, obtenida por eliminación de algunas de las letras o sílabas de su escritura completa y que en prácticamente todos los casos debe cerrarse con un punto, incluso aunque termine con letras voladas, las cuales deben, además, coincidir siempre en género: cuarta, 4.ª (no *4.º). El punto abreviativo se escribe al final, posteriormente al último elemento, excepto cuando se trata de la abreviatura de un número ordinal, caso en el que se escribe antes de la letra volada, nunca después (*1º.). Sin embargo, ese punto abreviativo de los números con letras voladas es ya bastante raro de ver; no hemos de obviar que es importante escribirlo, ya que las abreviaturas deben cerrarse absolutamente siempre mediante punto abreviativo (en algunos casos se emplea la barra), que simboliza o representa que se ha llevado a cabo una abreviación de elementos y se trata, inequívocamente, de abreviaturas.

El término abreviatura no debe confundirse jamás con abreviación; este último se refiere al acortamiento de una o varias palabras mediante cualquiera de los métodos de abreviación, mientras que el primero se refiere únicamente a uno de ellos.

Existen dos procedimientos para formar abreviaturas: por truncamiento y por contracción, que determinan la forma de las abreviaturas. Si la abreviatura se obtuvo por truncamiento, se añade –s. Se exceptúa el plural de las abreviaturas cent. (centavo, centésimo) y cént. (céntimo), que es cts., y no *cents. ni *cénts.

En abreviaturas formadas por una sola letra para cada elemento, el plural se expresa duplicando esta: pp. ss. por páginas siguientes.

El método de pluralización por duplicación de iniciales debe considerarse y se considera exclusivo de las abreviaturas en pos de una mayor coherencia y simplicidad, por lo que es conveniente no emplearlo con las siglas. Abreviaciones consideradas actualmente abreviaturas como EE. UU. (‘Estados Unidos’), JJ. OO. (‘Juegos Olímpicos’) o RR. HH. (‘Recursos Humanos’) eran consideradas antaño siglas, lo que todavía hoy crea confusiones y varidedad de opiniones, y por consiguiente hay falta de consenso absoluto. Todo ello, sumado a un deseo de simplificación extrema, da como resultado que puedan verse tres tipos de grafías: EE. UU., EEUU, EE UU; JJ. OO., JJOO, JJ OO; RR. HH. RRHH, RR HH. Este desacuerdo tiene su origen en el proceso de evolución de las siglas, que dio lugar a la conveniente creación de un concepto diferente: las abreviaturas. Actualmente, las abreviaciones conformadas por inciales mayúsculas, especialmente si están pluralizadas, se consideran por una parte de los lingüistas y también académicamente como abreviaturas, mientras que otra parte sostiene que siguen siendo siglas. Independientemente de cómo se consideren, originalmente se escribían con puntos abreviativos y espacio intermedio, EE. UU., pero si siguen considerándose siglas habría que adaptarlas a su ortografía moderna, por lo que se escribirían EEUU o, excepcionalmente para evitar confusiones, EE UU. Todavía no se ha establecido por consenso cuál podría ser la forma adecuada, puesto que, siguiendo las características actuales de las siglas, deberían escribirse con todos los elementos juntos, pero ello indudablemente podría causar confusión por la imprecisión que supone el hecho de no especificar inequívocamente si son siglas con dos elementos abreviados o con cuatro de ellos. Es por eso que suelen preferirse formas con espacio como EE UU, ya que así se soluciona ese problema concreto; aunque lo cierto es que tales grafías tampoco tienen coherencia, por lo que habrían de considerarse, como mínimo, excepcionales. Como puede observarse, tratar este tipo de abreviaciones como siglas conlleva más desventajas que beneficios, al contrario que ocurre si se tratan como abreviaturas. Esto se explica por el hecho de que se leen desarrollando los elementos y se escriben con puntos abreviativos y espacio intermedio lo que las distingue inequívocamente del resto de métodos de abreviación y facilita mucho su comprensión. Por lo que en forma de abreviatura, en definitiva, proporcionan muchas ventajas y ningún inconveniente en relación con los conceptos modernos de la abreviación. Los métodos de abreviación comenzaron, como todo, primitivamente, y han ido evolucionando con el paso del tiempo; y la evolución no es posible sin realizar cambios. Es por eso que otorgar la exclusividad de ciertos métodos a un tipo de abreviación (como la pluralización gráfica mediante la duplicación de iniciales para las abreviaturas), a pesar de no ser exactamente lo que se hacía antaño, es necesario para simplificar el sistema y hacerlo más claro, lo que evita muchas confusiones. Por consiguiente, es preferible considerar este tipo de formas como abreviaturas y escribirlas siguiendo sus normas generales actuales: EE. UU., JJ. OO., RR. HH. Además, para el caso concreto de Estados Unidos existe la alternativa en forma de auténtica sigla EUA (‘Estados Unidos de América’); pero esta forma se usa poco, pues habitualmente esta expresión se pronuncia sin abreviar y no deletreando como es más propio de las siglas, lo que también demuestra que es más coherente emplear la abreviatura en casos similares. En lo único que sí hay consenso en referencia a este tipo de formas debido a su innegable evidencia es que las formas con sobrepuntuación como *E.E.U.U. son incongruentes, inconvenientes y, por consiguiente, incorrectas.

El procedimiento de duplicar las letras para formar el plural de las abreviaturas formadas por truncamiento extremo se aplica incluso a aquellas abreviaturas que corresponden a expresiones complejas en las que solo pluraliza el elemento nuclear; así, el plural de la abreviatura E. S. (estación de servicio) es EE. SS. (estaciones de servicio), y no *EE. S., independientemente de que la palabra servicio se mantenga en singular en la expresión completa. De modo paralelo, pero a la inversa, las abreviaturas por truncamiento extremo de expresiones singulares que contienen un elemento en plural no lo tienen en cuenta en su formación; así, por ejemplo, la abreviatura de asociación de vecinos es A. V., y no *A. VV. (Ortografía de la lengua española, 2010, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, página 574).

Cada elemento abreviado que represente elementos completos debe llevar punto, incluido el último, lo que sirve de cerramiento si se encuentra al final de la frase u oración (así pues, quedaría un único punto al final, nunca dos). Además, si la abreviatura se compone de varios elementos, deberán escribirse con los espacios intermedios que tenga la expresión original sin abreviar (cuenta corriente > cta. cte.), pues una característica general de las abreviaturas es que ocultan parte de los elementos de una expresión (lo que se representa mediante el punto abreviativo en la mayoría de casos, y en algunos con la barra), mientras que las siglas representan una expresión haciendo uso de algunos de sus elementos (que, al ser una abreviación más extrema que la abreviatura, actualmente puede prescindir de los espacios intermedios y los puntos sin ningún problema).

Otro rasgo muy importante y que ayuda mucho a distinguir las abreviaturas de las demás formas de abreviación es que la lectura de una abreviatura debe restablecer todas las letras eliminadas en su escritura; es decir, debe leerse la palabra completa que la abreviatura representa, a diferencia de las siglas. Sin embargo, a veces los hablantes deletrean algunas abreviaturas, especialmente aquellas que se forman con la inicial de los elementos más importantes: a. m. (ante meridiem), AM [a-éme]; a. C. (antes de Cristo), AC [a-sé, a-zé] Como no hay ninguna norma que lo impida, mediante este proceso se crean nuevas siglas. Si bien es recomendable pronunciar la abreviación de una manera u otra según de qué tipo se trate y mantener esa forma, no hay razones que obliguen a prohibir la creación algunas abreviaturas en siglas siempre que pueda hacerse adecuadamente, en coherencia y respetando las normas y convenciones lingüísticas vigentes; por ejemplo, no sería correcto convertir la abreviatura a. C. en el confuso híbrido *aC, ya que en forma de sigla debería tomar la forma AC (todo en mayúsculas, como es propio de las siglas). Como puede observarse, el proceso de convertir abreviaturas en siglas no debe ni puede ni debe llevarse a cabo, en todos los casos, pues muchos no cumplen los requisitos que permiten hacerlo adecuadamente: etc. [etsétera, etzétera], *ETC [e-te-sé, e-te-cé].

Debe evitarse el uso superfluo de abreviaturas; es decir, si no es realmente útil abreviar un elemento, es preferible dejarlo desarrollado para facilitar la comprensión de su significado, puesto que no todos los lectores tiene por qué saber exactamente qué significan todas las abreviaturas. Como es evidente, en prácticamente todos los casos se hace un uso innecesario de ellas, pero puede admitirse emplear abreviaturas muy comunes como etc. y que la mayoría de lectores conocen su significado sin una justificación de eficacia. Sin embargo, siempre es recomendable especificar, al menos una vez, qué significa cada abreviatura la primera vez que se emplea en un texto, especialmente de aquellas de uso no muy frecuente o que se repitan en el mismo contexto.

Sigla

Se llama sigla tanto a la palabra formada por las iniciales de los términos que integran una denominación compleja, como a cada una de esas letras iniciales. Las siglas no son abreviaturas, sino un método de abreviación, y se utilizan para referirse de forma abreviada a organismos, instituciones, empresas, objetos, sistemas, asociaciones… Se leen deletreando todos los elementos, aunque hay siglas que se leen tal como se escriben y que reciben también el nombre de acrónimos y, en casos excepcionales, algunas que se desarrollan (ver más adelante).

Aunque en la lengua oral toman en ocasiones marca de plural, las siglas son invariables en la escritura: un DVD (disco versátil digital), dos DVD (discos versátiles digitales); por ello, cuando se quiere aludir a varios referentes es recomendable introducir la sigla con determinantes que indiquen pluralidad.

Las siglas se escriben actualmente sin puntos ni blancos de separación. Si por alguna razón se emplean los puntos abreviativos, todos los elementos abreviados deben estar seguidos por punto, incluida la última letra; aunque esto sea muy evidente, no es muy infrecuente ver siglas y abreviaturas carentes del último punto. El último punto de la sigla sirve, a su vez, de punto de la oración si se encuentra al final de esta, igual que ocurre con las abreviaturas.

Muchas siglas se leen sin restablecer la expresión a la que reemplazan. Hay algunas de lectura mixta cuando presentan un segmento pronunciable junto a otro que no lo es: CD-ROM [se-de-rróm, ze-de-rróm] o [se-de-rón, ze-de-rrón] (sigla del inglés Compact Disc Read-Only Memory ‘disco compacto de solo lectura’). Hay que señalar también que siempre es posible restituir en la lectura de una sigla la denominación compleja de la que nace, lo que suele hacerse cuando la sigla no es muy conocida o su finalidad principal es ahorrar tiempo y espacio en la escritura, pero no tanto en la lectura. Las siglas suelen omitir para su formación los artículos, las preposiciones y las conjunciones que aparecen en la denominación completa, salvo cuando se desea facilitar su pronunciación, convirtiéndolas en acrónimos.

Acrónimo

Es, por un lado, el término formado por la unión de elementos de dos o más palabras. Por otro lado, también se llama acrónimo a la sigla que se pronuncia como una palabra. Es muy frecuente que este último tipo, tras una primera fase en que aparecen escritos con mayúsculas por su originaria condición de siglas, acaben por incorporarse al léxico común del idioma y se escriban con letras minúsculas, salvo, naturalmente, la inicial cuando se trata de nombres que exigen la escritura de esta letra con mayúscula. Los acrónimos suelen omitir para su formación los artículos, las preposiciones y las conjunciones que aparecen en la denominación completa, salvo si son necesarios para facilitar su pronunciación. Una vez incorporados al léxico común (como ovni, láser…), los acrónimos forman el plural siguiendo las reglas generales de su formación en español. Solo los acrónimos que se han incorporado al léxico general y que, por esa razón, se escriben con minúsculas, admiten su división con guion de final de línea y se someten a las reglas de acentuación gráfica en español. Los acrónimos se leen como se escriben, sin desarrollar los elementos abreviados.

Símbolo

Los símbolos son representaciones gráficas estables y normalizadas de conceptos o realidades pertenecientes, en general, al ámbito científico-técnico, por medio de letras o de signos no alfabetizables. En general, son fijados convencionalmente por instituciones de normalización —como el Sistema Internacional de Unidades— y poseen validez internacional. Aun así, hay mucha ignorancia sobre los símbolos, lo que deriva en dudas, confusiones y, en última instancia, en errores; sin embargo, son muy fáciles de evitar: únicamente ha de saberse y comprenderse qué son y cómo han de ser.

Los símbolos constituidos por letras son semejantes a las abreviaturas, pero se distinguen de ellas en los aspectos siguientes: se escriben siempre sin punto, no llevan nunca tilde, aunque mantengan la letra que la lleva en la palabra que representan y no varían de forma en plural, naturalmente. Así pues, debe escribirse siempre, por ejemplo, m, nunca *m., *mts, etc.

Los símbolos de los puntos cardinales se escriben siempre con mayúscula, aunque estén constituidos por dos letras. Los de los elementos químicos se escriben con una sola letra mayúscula; o, si están constituidos por dos letras, con una combinación de mayúscula y minúscula. Los de las unidades de medida se escriben normalmente con minúscula, o los de aquellas que incorporan prefijos para formar múltiplos (unidades superiores a la establecida como referencia), ya que los símbolos de estos prefijos, con la excepción de kilo– (k-), hecto– (h-) y deca– (da-), se escriben con mayúscula: M– (mega-), G– (giga-), T– (tera-), etc.; por el contrario, los símbolos de los prefijos utilizados para formar submúltiplos (unidades inferiores a la establecida como referencia) se escriben siempre con minúscula: d– (deci-), c– (centi-), m– (mili-), etc. Así pues, la única forma correcta de kilobyte es kB, no *KB; la de kilómetro es km, nunca *km., *Km, etc.; la de kilogramo es kg, nunca *kg., *Kg, etc.

Los símbolos deben escribirse pospuestos a la cifra que los cuantifica y separados de ella por un espacio. Se exceptúan los símbolos y números volados, que se escriben pegados a la cifra a la que acompañan. Aunque el símbolo % se ve frecuentemente escrito sin separación de la cifra que lo preede, la norma establecida por la Oficina Internacional de Pesos y Medidas determina que se escriba precedido de un espacio. El símbolo de los grados de temperatura (°) se escribe de distinta manera según aparezca o no especificada la escala en la que se miden: se pega a la cifra si no se hace explícita la escala, pero se separa de ella y se pega al símbolo de la escala si esta se especifica: 27°, pero 27 °C. No deben confundirse los símbolos de minutos y segundos cronológicos (min, s) con los minutos y segundos utilizados en la expresión de la medida de los ángulos (‘, “) (Ortografía de la lengua española, 2010, páginas 590-591).

Cuando se lee un símbolo, ha de desarrollarse toda la palabra representada, salvo que esté integrado en una fórmula química o matemática, en que lo normal es el deletreo.

Resumiendo mucho:

Las abreviaturas deben cerrarse siempre, y habitualmente se hace con el punto abreviativo. Normalmente tienen espacios entre los elementos abreviados, tal como tienen estos antes de aplicarle la abreviación, lo que actualmente ayuda en bastantes casos a diferenciarlos de las siglas. Se leen desarrollando o restableciendo todos los elementos como si no estuvieran abreviados.

Las siglas se escriben enteramente en mayúsculas y sin puntos ni espacios. No tienen plural gráfico por sí mismas, aunque en la lengua hablada suelen pluralizarse. Se leen deletreando, a no ser que sean acrónimos.

Los acrónimos nunca llevan puntos, y pueden pluralizarse normalmente únicamente si están lexicalizados; es decir, si están adaptados y admitidos como vocablos normales. Se leen siempre tal como se escriben, no deletreando.

Los símbolos, que no deben confundirse con abreviaturas, jamás llevan punto y tienen una única forma, que se establece mediante convenciones internacionales; es decir, son totalmente invariables, no tienen plural ni variaciones de ningún tipo. Únicamente aparecen junto al elemento al que se refieren, exceptuando las fórmulas, en las que pueden aparecer individualmente.

Nota: No deben confundirse la o volada (º) de algunas abreviaturas con el símbolo de los grados (°). Para escribir la o volada puede utilizarse el botón de la izquierda del 1 en el teclado; para escribir el símbolo, entre otras maneras, puede mantenerse pulsada la tecla Alt e introducir con el teclado numérico activado (el de la derecha) los números 0176 (y soltar Alt).

Véase también
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos: lista y consideraciones vitales.
Lista de abreviaturas frecuentes, Real Academia Española.

Última edición: 11 de septiembre de 2014.