Motor de reacción, olla de presión…

La preposición que se emplea normalmente en español para introducir el complemento que expresa el modo o medio por el que funciona un determinado objeto es de: estufa de gas, cocina de leña, barco de vela.

En España está muy extendida la sustitución de de por a en algunos casos, como en olla a presión (mejor: olla de presión), avión a reacción (mejor: avión de reacción)…

El uso de a en estos casos es un galicismo que debe evitarse. Se recomienda mantener, por coherencia lingüística, el uso tradicional con de, vigente además en la mayoría de los países americanos.

No obstante, sí es normal el uso de la preposición a para introducir complementos verbales que indican el modo de ejecutar la acción o el medio empleado para ello: llamar a gritos, moler a palos, bordar a mano; así como para introducir el complemento de sustantivos derivados de verbos de acción: pintura al óleo, grabado al agua fuerte.

Diccionario panhispánico de dudas

Véase también
Formas correctas e incorrectas (vulgarismos)
Un galicismo frecuente

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En inglés tablet, en español tableta

Actualmente están de moda, para bien o para mal, esos pequeños computadores portátiles más parecidos a teléfonos móviles que a ordenadores normales.

A este artilugio en inglés suele llamársele tablet, plural tablets, por lo que algunos hablantes de español usan esta expresión, que es por consiguiente un anglicismo, por imitación o simple pereza para traducir o adaptar el término, lo que al final se convierte en un mal hábito.

En español, lo apropiado es decir tableta, plural tabletas.

Así lo dicta el sentido común y la coherencia, y también lo recomienda la Real Academia Española, o la Asociación de Academias de la Lengua Española al completo, quienes a través de varias reuniones y votaciones decidieron que la mejor expresión es tableta en lugar de tablet o tablilla.

También debemos recordar que tableta es un sustantivo de género femenino, y como siempre debe haber concordancia gramatical, la única manera correcta de referirse a una tableta es en femenino, incluso si la expresión no estuviera traducida por algún motivo.

Así pues, no hay razón para usar un extranjerismo cuando hay una traducción sencilla o, más aún, un equivalente perfecto en nuestro idioma.

Concordancia gramatical (apócope): Veintiuna personas

En ocasiones es posible oír o leer incongruencias gramaticales en forma de errores de concordancia.

En este artículo expongo, analizo y explico un ejemplo:

Incorrecto: *Veintiún personas.

Correcto: Veintiuna personas.

El numeral veintiuna se refiere directamente a personas, por lo que ambas palabras deben concordar en género; incluso aunque el numeral debiera ir apocopado en masculino (ver más abajo).

Sin embargo, si mil está entre el numeral y el sustantivo femenino, la concordancia es opcional según el juicio del autor:

Veintiuna mil personas.

Veintiún mil personas.

De la misma manera, debe decirse, por ejemplo, veintiuno (no *veintiún) por ciento porque el numeral uno, una se apocopa en la forma un únicamente cuando antecede a sustantivos masculinos: un libro, un coche; o, por tradición (y por nada más), a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica: un águila, un alma, un hacha; pero no se apocopa nunca cuando antecede a sustantivos femeninos que no comienzan por /a/ tónica: una amapola, una mujer, una novela; u otras palabras como la preposición por.

Véase también
Formas correctas e incorrectas
Vocabulario: confusiones frecuentes
Palabras que empiezan por /a/ tónica
Preguntas frecuentes, Real Academia Española (1)
Preguntas frecuentes, Real Academia Española (2)

Última edición: 10 de octubre de 2015.

Concordancia gramatical: Los miles de personas

En ocasiones es posible oír o leer incongruencias gramaticales en forma de errores de concordancia.

En este artículo expongo, analizo y explico un ejemplo:

Incorrecto: *Las miles de personas.

Correcto: Los miles de personas.

El artículo los se refiere a miles, por lo que debe concordar en género y número con miles y no con personas.

Véase también
Formas correctas e incorrectas
Preguntas frecuentes, Real Academia Española

por hora

Para expresar distributivamente una cantidad en relación con una unidad de tiempo, se emplean en español las preposiciones a o por.

Cuando pueden alternar ambas, se prefiere el uso de a con unidades de tiempo como día, mes, semana o año: Paso con mis padres dos días al mes.

Pero con hora y unidades de tiempo inferiores, como minuto o segundo, cuando expresan frecuencia asociada a velocidad, solo es normal el uso de la preposición por: tres kilómetros por hora, ochenta pulsaciones por minuto, dos vibraciones por segundo (no *tres kilómetros a la hora, *ochenta pulsaciones al minuto, etcétera).

Véase también
a, Diccionario panhispánico de dudas en línea
Escritura de símbolos como kb/s, Mb/s…
deber/deber de
por/a por

Sobre la incorrecta omisión de que

En algunos casos, la palabra átona que se emite de manera arbitraria, innecesaria e incorrecta.

Me refiero a casos como los que expongo a continuación:

*Rogamos cierren la puerta.

*Este es el medicamento que sabemos puede curar la enfermedad.

En ambas frases falta un que imprescindible para la congruencia y corrección gramatical:

Rogamos que cierren la puerta.

Este es el medicamento que sabemos que puede curar la enfermedad.

En el primer ejemplo, la primera frase es absolutamente incorrecta, pues rogamos requiere ese que indiscutiblemente.

La segunda oración también es incorrecta, aunque si se pronunciara en lugar de escribirse, podría entenderse que en realidad es así:

Este es el medicamento que, sabemos, puede curar la enfermedad.

Aunque esta última oración sí es gramaticalmente correcta, sigue siendo un estilo objetivamente poco natural, por lo que se desaconseja totalmente. Es mucho más cacofónico este estilo que repetir dos veces más o menos seguidamente el que en que sabemos que.

Lamentablemente no hay mucha información sobre este tema, pero es flagrantemente evidente (debería serlo…) que tales omisiones son agramaticales y por consiguiente incorrectas. Además, son totalmente innecesarias, ya que no hay razón alguna para semejante omisión.

Véase también
Queísmo y dequeísmo