Sobre la incorrecta omisión de que

En algunos casos, la palabra átona que se emite de manera arbitraria, innecesaria e incorrecta.

Me refiero a casos como los que expongo a continuación:

*Rogamos cierren la puerta.

*Este es el medicamento que sabemos puede curar la enfermedad.

En ambas frases falta un que imprescindible para la congruencia y corrección gramatical:

Rogamos que cierren la puerta.

Este es el medicamento que sabemos que puede curar la enfermedad.

En el primer ejemplo, la primera frase es absolutamente incorrecta, pues rogamos requiere ese que indiscutiblemente.

La segunda oración también es incorrecta, aunque si se pronunciara en lugar de escribirse, podría entenderse que en realidad es así:

Este es el medicamento que, sabemos, puede curar la enfermedad.

Aunque esta última oración sí es gramaticalmente correcta, sigue siendo un estilo objetivamente poco natural, por lo que se desaconseja totalmente. Es mucho más cacofónico este estilo que repetir dos veces más o menos seguidamente el que en que sabemos que.

Lamentablemente no hay mucha información sobre este tema, pero es flagrantemente evidente (debería serlo…) que tales omisiones son agramaticales y por consiguiente incorrectas. Además, son totalmente innecesarias, ya que no hay razón alguna para semejante omisión.

Véase también
Queísmo y dequeísmo

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Puntos suspensivos

Extractos del Diccionario panhispánico de dudas:

Signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos (…) —y solo tres—, llamado así porque entre sus usos principales está el de dejar en suspenso el discurso. Se escriben siempre pegados a la palabra o el signo que los precede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue; pero si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos. Si los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra siguiente debe escribirse con mayúscula inicial (El caso es que si lloviese… Mejor no pensar en esa posibilidad); pero si no cierran el enunciado y este continúa tras ellos, la palabra que sigue se inicia con minúscula (Estoy pensando que… aceptaré; en esta ocasión debo arriesgarme).

Con esto último se cometen frecuentes faltas de ortografía; como puede observarse, es muy fácil valorar si después de los puntos suspensivos debe escribirse mayúscula inicial o no, u otro signo de puntuación posible, ya que el uso de los puntos suspensivos no exime de emplear el elemento que corresponda en cada fragmento (Tengo mucha sed…, pero de momento puedo aguantar).

Como se menciona más arriba, los puntos suspensivos son siempre tres puntos consecutivos, en todos los casos son solo tres, ni dos, ni cuatro… Es totalmente inadecuado y arbitrario afirmar que cuantos más puntos se escriban mayor expresividad; de esa manera, podríamos llenar líneas y líneas de puntos. Una vez más, los puntos suspensivos son tres puntos seguidos, ni uno más, ni uno menos. Sin embargo, hay casos en los que pueden combinarse con otros puntos (ver más abajo).

A continuación se exponen los usos más importantes y frecuentes:

Para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspense.

Para señalar la interrupción voluntaria de un discurso cuyo final se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor.

Para evitar repetir la cita completa del título largo de una obra que debe volver a mencionarse.

Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes.

Sin valor de interrupción del discurso, sino con intención enfática o expresiva, para alargar entonativamente un texto.

Al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera o su abreviatura (etc.).

Entre corchetes […] o entre paréntesis (…), los puntos suspensivos indican la supresión de una palabra o un fragmento en una cita textual: «Fui don Quijote de la Mancha y soy agora […] Alonso Quijano el Bueno».

Combinación con otros signos:

Si los puntos suspensivos finalizan el enunciado, no debe añadirse a ellos el punto de cierre (se escribirán solo tres puntos), pero si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura, se suma a ellos el punto que la cierra, de modo que se escribirán cuatro puntos en total.

Tras los puntos suspensivos sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos, sin dejar entre ambos signos ningún espacio de separación.

Los puntos suspensivos se escriben delante de los signos de cierre de interrogación o de exclamación si el enunciado interrogativo o exclamativo está incompleto; si está completo, los puntos suspensivos se escriben detrás, sin espacio de separación. Pueden darse casos en que se junten el punto de una abreviatura, los tres puntos suspensivos y el de los signos de cierre de interrogación o de exclamación.

Como puede comprobarse, el empleo adecuado y correcto de los puntos suspensivos es extremadamente fácil de conseguir prestando una mínima atención. Para más información y ejemplos, visita la página electrónica de la Real Academia Española, donde se encuentran en línea el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE) y respuestas a las preguntas más frecuentes, todas de consulta libre y gratuita; además, dispones de las obras en el tradicional formato impreso, como la imprescindible Ortografía de la lengua española de 2010.

Última edición: 15 de marzo de 2014.

Apóstrofo

Veamos, de manera abreviada o resumida, lo que dice la ASALE en su Diccionario panhispánico de dudas y su Ortografía de la lengua española de 2010 y con alguna aclaración o comentario por mi parte:

No debe utilizarse el acento agudo (´) para representar el apóstrofo.

Como usos propios de la lengua española, se distinguen principalmente dos:

a) Para indicar, en ediciones actuales no modernizadas de textos antiguos, sobre todo poéticos, la elisión de la vocal final de determinadas palabras (preposiciones, artículos, conjunciones) cuando la que sigue empieza por vocal.

b) Para reflejar, en la escritura, la supresión de sonidos que se produce en ciertos niveles de la lengua oral. Aparece con frecuencia en textos literarios cuando el autor desea reproducir el habla de personajes de escasa cultura: «Sacúdete el vestidito, m’ija, pa’que se nos salga el mal agüero» (Hayen Calle [Méx. 1993]). No debe utilizarse para señalar las elisiones producidas en interior de palabra: «¡Oye!, pero ¿qué t’has creío tú, que somos tripa pa embutirnos?» (Serpa Contrabando [Cuba 1938]). En el ejemplo anterior, sería incorrecto escribir *creí’o.

Se conserva en la reproducción de nombres o expresiones pertenecientes a lenguas en las que se mantiene el uso moderno del apóstrofo, como el catalán, el inglés, el francés o el italiano: L’Hospitalet de Llobregat, O’Connor, c’est la vie, D’Annunzio.

Hay que evitar los siguientes usos del apóstrofo, ajenos al español, y que se deben al influjo del inglés:

a) Cuando aparece en sustitución de las dos primeras cifras de un año: *’82 por 1982. Si se desea hacer la abreviación, lo que es frecuente en la expresión de acontecimientos relevantes celebrados en ciertos años, no debe utilizarse el apóstrofo; basta con las dos últimas cifras del año: Barcelona 92.

b) No debe utilizarse el apóstrofo en la expresión de las décadas en cifras, y, naturalmente, tampoco la s, pues tal terminación carece de sentido en el español y va en contra de las normas (es un horrible calco del inglés): *los 30’s debe ser siempre los 30.

c) Es incorrecto cuando se usa, seguido de una s, para indicar el plural de una sigla: *ONG’s. El plural de las siglas es invariable en español: las ONG. Con este punto hay mucha discusión por la aparente necesidad —por parte de cierto colectivo— de otorgar plural a las siglas. En el habla coloquial no se prohíbe su pluralización, aunque se recomienda no hacerlo; en la lengua escrita, es aconsejable evitarlo a toda costa, pues entra en conflicto con varias normas propias del español. En resumen: en nuestro idioma no hay una forma natural de pluralizar gráficamente las siglas más que empleando el propio contexto. (Para más información, consulta, como siempre, la página electrónica de la Real Academia Española, y también mi artículo sobre las formas de abreviación y los símbolos).

d) No debe utilizarse el apóstrofo para separar las horas de los minutos: *las 20’30 h. En este caso, se recomienda el empleo del punto, aunque también se admiten los dos puntos.

e) Tampoco debe usarse para separar, en los números, la parte entera de la parte decimal: *3’1416. En este caso ha de emplearse preferentemente la coma, aunque también se admite —mas no se aconseja— el uso del punto, según la región.

No debe confundirse con apóstrofe (‘invocación vehemente’ e ‘insulto’).

Tan simple y fácil como eso.

Coma

Normas generales de la coma

1. Para enmarcar incisos, comentarios, en las frases u oraciones, puede emplearse la coma. También, con más valor aislante pero igual objetivo, puede usarse la raya, o para más aislamiento todavía, el paréntesis. Es decir, si quieres decir algo que tiene relación con lo que estás escribiendo pero no es necesario para entender la oración (podrías quitar el añadido y se entendería perfectamente), puedes colocar dos comas: una al comienzo y otra al final de ese fragmento. Sin embargo, hay casos en los que esa información adicional ha de colocarse forzosamente entre comas porque, si no, entenderíamos otra cosa; por ejemplo: Los soldados, cansados, volvieron al campamento con dos horas de retraso no es lo mismo que Los soldados cansados volvieron al campamento con dos horas de retraso. Naturalmente, siempre ha de dejarse un espacio entre la coma y la siguiente palabra.

2. Para hacer enumeraciones, cada elemento se separa usando comas de lo demás. Si no se mencionan todos los elementos, antes del último no ha de ir ninguna conjunción y después de él se ha de colocar puntos suspensivos o etcétera (nunca ambos); si usamos etcétera, o en su forma abreviada, etc., debe colocarse otra coma después de ella. Si se especifican todos los elementos de la enumeración, antes de la conjunción final —normalmente y— no debe escribirse nunca coma (hay otros casos distintos donde sí puede o incluso debe escribirse coma antes de conjunción; esto mucha gente no lo sabe o lo encuentra extraño, pero no tiene secreto). También se separan mediante comas los miembros gramaticalmente equivalentes dentro de un mismo enunciado, por ejemplo: Llegué, vi, vencí, que también podría ser Llegué. Vi. Vencí, o Llegué; vi; vencí

3. Se escribe coma después de interjecciones y antes de palabras como pero, mas (ojo, ¡sin tilde!), aunque…; conque, así que, de manera que… Sin embargo, en el caso de pero no siempre es así: depende del significado que tenga; por ejemplo, en casos como Mi amigo es alto pero ágil no debe escribirse coma antes de pero.

4. Se escribe coma detrás de esto es, es decir, a saber, pues bien, ahora bien, en primer lugar, por un/otro lado, por una/otra parte, en fin, por último, además, con todo, en tal caso, sin embargo, no obstante, por el contrario, en cambio y otros similares, así como detrás de muchos adverbios o locuciones adverbiales que modifican a toda la oración y no solo a uno de sus elementos, como efectivamente, generalmente, naturalmente, por regla general, etc. No es correcto escribir *Espere un momento por favor; debería ser Espere un momento, por favor.

5. Hay muchos casos en los que se ha de colocar obligatoriamente una o varias comas en determinados lugares para configurar el significado correcto de la frase u oración; por ejemplo: Mientras, hizo lo que debía y todo salió bien, no hubo problemas no es lo mismo que Mientras hizo lo que debía y todo salió bien no hubo problemas.

6. Es incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas. Cuando el sujeto es largo, a veces se hace oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma: Los alumnos que no hayan entregado el trabajo antes de la fecha fijada por el profesor (pequeña pausa) suspenderán la asignatura. Dos son las excepciones a esta regla: cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera (o su abreviatura etc.) y cuando inmediatamente después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado.

7. No debe escribirse coma detrás de pero cuando precede a una oración interrogativa o exclamativa: Pero ¡qué barbaridad! Esto también es de puro sentido común, y se extiende a cualquier otra expresión que se encuentre antes de los signos de apertura y lógica y naturalmente se vea que no es necesario ni recomendable escribir coma después de ella.

8. Sustantivos que funcionan como apelativos. Cuando nos dirigimos a personas, el nombre que usamos para ello debe separarse del resto de la oración con una o dos comas: Helena, coge la mochila; Di, amigo, y entra. Otro caso algo similar es cuando nos referimos a uno de entre varios, que se ha de especificar escribiendo coma; de lo contrario, no podríamos entender bien la frase u oración. Lo mismo ocurre en oraciones subordinadas donde la coma es imprescindible, una vez más, para entender el significado que el escritor quería darle; por ejemplo: Hubo un incendio en la calle donde vive Luis no es lo mismo que Hubo un incencio en la calle, donde vive Luis.

9. El uso de la coma tras las fórmulas de saludo en cartas y documentos es un anglicismo ortográfico que debe evitarse; en español se emplean los dos puntos.

10. En las expresiones numéricas escritas con cifras, la normativa internacional establece el uso de la coma para separar la parte entera de la parte decimal. La coma debe escribirse en la parte inferior del renglón, nunca en la parte superior. Para evitar confusiones, no se recomienda el uso de puntos para separar los millares, los millones, etc.; se deja un espacio, y únicamente si el número supera las cinco cifras.

Paréntesis

Dice la Real Academia Española (o la Asociación de Academias de la Lengua Española al completo, en colaboración…) en su Diccionario panhispánico de dudas:

Signo ortográfico doble con la forma ( ) que se usa para insertar en un enunciado una información complementaria o aclaratoria. Los paréntesis se escriben pegados a la primera y la última palabra del período que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que los preceden o los siguen (hay algunas excepciones); pero si lo que sigue al signo de cierre de paréntesis es un signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos.

Usos

1. Para introducir incisos, con no mucha relación, en lo que se está diciendo, que tienen significado completo por sí mismos. Para menor grado de aislamiento, se usan la coma o la raya.

2. Para intercalar algún dato o precisión, como fechas, lugares, el desarrollo de una sigla, el nombre de un autor o de una obra citados, etc.

3. Para mostrar que algunos aspectos del texto pueden tener más de una opción o posibilidad: En el documento se indicará(n) el (los) día(s) en que haya tenido lugar la baja; Se necesita chico(a) para repartir pedidos. Como se ve en los ejemplos, los paréntesis que añaden segmentos van pegados a la palabra a la que se refieren. En este uso, la barra (/) también sirve.

4. Para encerrar, en las obras teatrales, las acotaciones del autor o los apartes de los personajes.

5. Las letras o números que introducen elementos de una clasificación o enumeración pueden escribirse entre paréntesis o, más frecuentemente, seguidas solo del paréntesis de cierre.

Combinación con otros signos

1. Los signos de puntuación correspondientes al período en el que va inserto el texto entre paréntesis se colocan siempre después del paréntesis de cierre. No debe colocarse ningún signo adicional solo por la presencia del texto entre paréntesis, aunque la oración se extienda mucho, ya que no supone ningún cambio en la estructura de la oración.

2. El texto contenido dentro de los paréntesis tiene una puntuación independiente, así que deben escribirse los signos de puntuación que sean necesarios; además, si el enunciado entre paréntesis es interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación o de exclamación —de apertura y de cierre— deben colocarse dentro de los paréntesis.

3. Independientemente de que el texto entre paréntesis abarque todo el enunciado o solo parte de él, el punto se colocará siempre detrás del paréntesis de cierre: Se fue dando un portazo. (Creo que estaba muy enfadado).

Comillas

Las comillas son signos ortográficos, y se usan tres tipos en la lengua española: las comillas angulares, también llamadas españolas o latinas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Según parece, la mayoría de la gente no tiene ni idea de la existencia de las angulares, y eso que son muy importantes… Aparte de por otras razones, disponemos actualmente de estos tres tipos por una fundamental: para diferenciar las partes entrecomilladas dentro de otras partes ya entrecomilladas; se usan las comillas angulares como primer recurso, las inglesas como segunda opción y las simples como último uso; por ejemplo: «Antonio me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”». Aunque es infrecuente necesitar tanto entrecomillado junto, si se diera el caso no tendríamos problemas si solemos emplear las angulares primero; pero si usamos primeramente las inglesas podríamos encontrarnos con problemas.

En los teclados, por influjo de la lingüística de Estados Unidos, no vienen configuradas predeterminadamente las angulares para escribirlas con una sola tecla, así que hay que usar otros métodos, como mantener presionada la tecla Alt y pulsar en el teclado numérico (el de la derecha; ¡asegúrate de que está activado!) 174 para las de apertura y 175 para las de cierre.

Alguien podría creer que la elección entre angulares e inglesas como primer recurso para entrecomillar es aparentemente subjetivo, y va según los gustos y personalidad del usuario; sin embargo, desde siempre, en absolutamente todos los libros —incluso hasta en los catalanes y en los de alguna que otra lengua más— serios o formales y de una cierta calidad se emplean como primera opción las angulares. Para escribir a mano es posible que las inglesas e incluso las simples sean más fáciles de escribir, pero empleando un ordenador no cuesta tanto teclear un poco más a cambio de quedar estupendamente y hacer lo correcto.

Hay unos casos concretos para hacer uso de un determinado tipo de comillas, y esto ya es mucho menos opcional:

Para mostrar que el texto es una cita textual: Paco dijo: «¡Al fin he conseguido dejar el tabaco!».

En obras literarias, para enmarcar los textos que reproducen de forma directa los pensamientos de los personajes.

Para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar, procede de otra lengua o se utiliza irónicamente o con un sentido especial; en estos casos se recomienda hacer uso de la cursiva.

Cuando en un texto escrito a mano se comenta un término desde el punto de vista lingüístico, este se escribe entrecomillado, pero únicamente cuando no puede hacerse uso de la cursiva, preferible en estos casos: La palabra «cándido» es esdrújula.

En obras de carácter lingüístico, las comillas simples se utilizan para enmarcar los significados: La voz apicultura está formada a partir de los términos latinos apis ‘abeja’ y cultura ‘cultivo, crianza’.

Se usan las comillas para citar el título de un artículo, un poema, un capítulo de un libro, un reportaje o, en general, cualquier parte dependiente dentro de una publicación; los títulos de los libros, por el contrario, se escriben en cursiva.

Y estas siguientes son las normas para escribirlas en combinación con otros signos:

Aunque haya un fragmento entrecomillado, los signos de fuera se escriben normalmente:
Sus palabras fueron: «No lo haré»; pero al final nos ayudó.
¿De verdad ha dicho «hasta nunca»?

El texto que va dentro de las comillas tiene una puntuación independiente y lleva sus propios signos ortográficos. Por eso, si el enunciado entre comillas es interrogativo o exclamativo, los signos de interrogación y exclamación se escriben dentro de las comillas:
Le preguntó al conserje: «¿Dónde están los baños, por favor?». 
«¡Qué ganas tengo de que lleguen las vacaciones!», exclamó.

De esta regla debe excluirse el punto, que se escribirá detrás de las comillas de cierre cuando el texto entrecomillado ocupe la parte final de un enunciado o de un texto (ver el caso siguiente).

Cuando lo que va entrecomillado es el final de un enunciado o de un texto, debe colocarse punto detrás de las comillas de cierre, incluso si delante de las comillas va un signo de cierre de interrogación o de exclamación, o puntos suspensivos:
«No está el horno para bollos». Con estas palabras zanjó la discusión y se marchó.
«¿Dónde te crees que vas?». Esa pregunta lo detuvo en seco.
«Si pudiera decirle lo que pienso realmente…». A Pedro no le resultaba fácil hablar con sinceridad.

Lo mismo ocurre en los casos de la raya y el paréntesis, que también son signos de puntuación dobles; es decir, que se componen de uno de apertura y otro de cierre.