El sustantivo espécimen es una palabra esdrújula

El sustantivo espécimen es una palabra esdrújula, aunque a veces pueda emplearse erróneamente como llana.

Esto es lo que dice el Diccionario panhispánico de dudas al respecto:

espécimen. ‘Muestra o ejemplar’. Es voz esdrújula. En plural, el acento prosódico cambia de lugar: especímenes (no *espécimenes). Por contagio del plural especímenes, en el que es tónica la i, se usa con frecuencia en singular la forma llana especimen [espesímen, espezímen], no admitida en la norma culta.

Véase también
Acentuación
Formas correctas e incorrectas

Formas correctas e incorrectas (vulgarismos)

En este artículo voy a exponer una lista de términos (adjetivos, sustantivos, formas verbales…) que algunas veces se pronuncian erróneamente, y voy a explicar cuáles son las formas correctas de cada uno y, si es necesario, alguna explicación para que se comprenda mejor.

Vulgarismo: *equids, *equics, etc.
Forma correcta: equis.

Vulgarismo: *preveer.
Forma correcta: prever.
Razón: Es incorrecta la grafía *preveer, debida al cruce con proveer.

Vulgarismo (ejemplo): *cantastes.
Forma correcta: cantaste.
Razón: Las formas de la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple nunca llevan –s final.

Vulgarismo (ejemplo): *cantemos (refiriéndose a un hecho del pasado).
Forma correcta: cantamos.
Razón: No deben confundirse las formas del modo indicativo (concretamente el pretérito perfecto simple) con las del subjuntivo, pues tienen significados diferentes.

Vulgarismo: *habemos (refiriéndose a nosotros).
Forma correcta: hemos, somos o estamos (según el caso).
Razón: En la lengua culta actual, la primera persona del plural del presente de indicativo del verbo haber es hemos, y no la arcaica habemos, cuyo uso en la formación de los tiempos compuestos de la conjugación es hoy un vulgarismo propio del habla popular que debe evitarse en el habla culta. También debe evitarse en el habla culta el uso de habemos con el sentido de ‘somos o estamos’, puesto que el verbo haber, cuando se emplea para denotar la presencia o existencia de personas o cosas, es impersonal y, como tal, se usa solo en tercera persona del singular. Por lo tanto, si quien habla desea incluirse en la referencia, no debe emplear el verbo haber en primera persona del plural, como se hace a veces en el habla popular, recurriendo, para el presente de indicativo, a la forma habemos. Solo es admisible hoy en la lengua culta el uso de la forma habemos como primera persona del plural del presente de indicativo de la expresión coloquial habérselas con una persona o cosa (‘enfrentarse a ella o tratar con ella a la fuerza’).

Vulgarismo: *haiga.
Forma correcta: haya.
Razón: La única forma correcta del presente de subjuntivo del verbo haber es haya.

Vulgarismo: *transtorno.
Forma correcta: trastorno.
Razón: El prefijo trans– se reduce muchas veces a tras– por la tendencia del sistema de la lengua española a simplificar varias consonantes seguidas; hay casos en los que ambas formas son aceptables, pero en otros solo una lo es. En este caso de trastornar, trastorno y sus derivados solo se aceptan las formas simplificadas.

Vulgarismo: *líbido (con el sentido de ‘deseo sexual’).
Forma correcta: libido.
Razón: No es correcta la forma esdrújula *líbido, debida al influjo del adjetivo lívido (‘amoratado’ o ‘pálido’), con el que no debe confundirse.

Vulgarismo: *asín.
Forma correcta: así.

Vulgarismo: *inflingir.
Forma correcta: infligir.
Razón: La forma *inflingir no es correcta porque no existe etimológicamente, ya que se debe al cruce con el verbo infringir, con el que a veces incluso se confunde.

Vulgarismos: *taxis (para referirse al singular), *tasis.
Forma correcta: taxi.
Razón: Solo hay una forma para ‘automóvil de alquiler con conductor, provisto de taxímetro’, y es taxi, con x y en singular o plural según corresponda. No debe usarse el plural taxis como forma de singular: *un taxis.

Vulgarismo: *si un caso.
Forma correcta: si acaso.
Razón: Esta expresión se corrompió en algún momento por alguna razón, dando como resultado dos formas, la original y una derivada incorrecta e incoherente.

Vulgarismo: *périto.
Forma correcta: perito.

Vulgarismo: *especimen.
Forma correcta: espécimen.
Razón: La confusión se origina en que el plural es especímenes, por lo que algunos deducen erróneamente que la palabra original en singular mantiene la posición del acento y es *espeCImen. Algo similar ocurre con régimen, sustantivo que suele pronunciarse correctamente en singular a pesar de que su plural sea regímenes, no *régimenes, como a veces se malpronuncia.

Vulgarismo (ejemplo): *las miles de personas.
Forma correcta: los miles de personas.
Razón: El artículo los se refiere a miles (género masculino), no a personas.

Vulgarismo (ejemplo): *veintiún personas.
Forma correcta: veintiuna personas.
Razón: El numeral veintiuno (que no debe apocoparse en casos como este) y el sustantivo personas deben concordar en género.

Véase también
Vocabulario: confusiones frecuentes
Concordancia gramatical: Veintiuna personas
Concordancia gramatical: Los miles de personas

Última edición: 11 de noviembre de 2014.

vídeo/video

El tema de este artículo es la acentuación del término vídeo o video, tanto gráfica como prosódica. En primer lugar, veamos qué dice el Diccionario de la lengua española (DRAE) sobre el vocablo:

vídeo.
(Del ingl. video, y este del lat. vidĕo, yo veo).
1. m. Sistema de grabación y reproducción de imágenes, acompañadas o no de sonidos, mediante cinta magnética.

2. m. Grabación hecha en vídeo.

3. m. Aparato que graba y reproduce mediante cintas magnéticas imágenes y sonidos procedentes de la televisión o de otro aparato de vídeo.

En toda España —y parece ser que también en unas pocas regiones de Hispanoamérica—, esa palabra se considera esdrújula, por lo que se pronuncia [bídeo] y se escribe con tilde, vídeo. Sin embargo, en prácticamente todas las regiones de Hispanoamérica se la trata como llana, por lo que la pronuncian [bidéo] y no la tildan. En el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) se dice lo siguiente:

«Procedente del inglés video, se ha adaptado al español con dos acentuaciones, ambas válidas: la forma esdrújula vídeo [bídeo], que conserva la acentuación etimológica, es la única usada en España; en América, en cambio, se usa mayoritariamente la forma llana video [bidéo]. Cuando esta voz se emplea como elemento prefijo en la formación de compuestos, es átona y, por tanto, debe escribirse sin tilde: videoconferencia, videoclub, videojuego».

En el proceso de adaptación de un término extranjero a otra lengua, un vocablo puede sufrir cambios de grafemas (letras), de acentuación (gráfica o prosódica, o ambas) o incluso resultar en la posibilidad de dos opciones, ya sean de género (en inglés, las palabras no tienen) o de acentuación. Actualmente existen varios casos de ambigüedad de género o de acentuación en el español, sobre todo entre regiones, más o menos válidas o aceptables; en el caso concreto de video, en inglés —su origen más inmediato— suele pronunciarse como esdrújula (los anglohablantes no tienen normas claras de acentuación prosódica, ni siquiera usan tildes, pero atribuyen el énfasis por imitación o tradición, que suele ser la acentuación etimológica), y en latín (vidĕo) se pronunciaba, al parecer (no sé mucho latín), también como esdrújula. La pregunta es: ¿de dónde surgió la forma llana?

En cualquier caso, lo más importante es que los que la emplean como esdrújula escriban tilde en la i siempre que no se haya convertido en prefijo (caso en el que debe, además, escribirse unida, sin espacio ni guion), ya que el hecho de que haya dos acentuaciones admitidas no es excusa, criterio ni razón para no escribir la tilde cuando se pronuncia como esdrújula. Lamentablemente, en el artículo sobre vídeo/video del DPD no se menciona, pero en otros casos de acentuación doble sí —aparte de en otros textos normativos más generales—, como es el caso de período/periodo:

«[…] La preferencia de una u otra en la escritura debe adecuarse a la pronunciación: quien diga [período] debe escribir período, y quien diga [periódo] debe escribir periodo».

Esa norma se aplica y debe cumplirse en todos los casos de acentuación doble —si ambas formas están aceptadas—; es de sentido común.

Sin embargo, el caso de vídeo es mucho más inequívoco y claro. A diferencia de periodo/período, que los hablantes suelen usar indistintamente (quizá teniendo en cuenta únicamente el significado de la palabra en cada caso), los hablantes que dicen vídeo lo hacen siempre así, como esdrújula, y por consiguiente deben siempre escribir la palabra con tilde; y lo mismo ocurre con la opción contraria.

Véase también
Acentuación

Última edición: 16 de noviembre de 2014.

aun/aún

El adverbio aun o aún tiene significados y usos totalmente diferentes según el contexto, lo que se representa mediante tilde diacrítica; por consiguiente, además de tener diferentes significados, una forma es tónica y la otra átona. Por ello no deben confundirse ambas formas, algo que ocurre con demasiada frecuencia; por diversas razones, se usa la forma tildada cuando es incoherente hacerlo, o también al contrario cuando se prescine arbitrariamente de la tilde.

Primero unos ejemplos, que pueden ayudar mucho:

Los gatos pueden vernos aun en la oscuridad. = Los gatos pueden vernos incluso/hasta en la oscuridad.

Los gatos pueden vernos aún en la oscuridad. = Los gatos pueden vernos todavía (temporalidad) en la oscuridad (porque seguimos estando en ella y siguen mirándonos).

Dicen que va a llover; aun así, he decidido ir. = Aunque va a llover, he decidido ir igualmente; Iré incluso lloviendo.

¿La obra está aún así? Aun así, creía que estaría menos avanzada. = ¿La obra está todavía (temporalidad) así de atrasada? Incluso así, creía que estaría menos avanzada.

No se sabe si el archivo es seguro. ¿Aun así deseas descargarlo? = Incluso sin saber si el archivo es seguro ¿quieres descargarlo?

No se sabe si el archivo es seguro. ¿Aún deseas descargarlo? = Querías descargar el archivo, pero ahora sabes que podría no ser seguro; ¿todavía (temporalidad) sigues queriendo descargarlo?

Con tilde, aún significa ‘todavía’ (temporalidad o ponderación), y aun, sin tilde, significa ‘aunque’, ‘incluso’, ‘hasta’, ‘ni siquiera’

Así, como puede observarse, la expresión aún así, por ejemplo, es de uso prácticamente nulo por su rebuscado y escaso significado, por lo que podemos garantizar que prácticamente todas sus apariciones son erróneas, por lo que lo correcto suele ser aun así.

Emplear debidamente cualquiera de las secuencias o expresiones que he mencionado anteriormente es tan simple como saber discernir entre todavía (indica únicamente temporalidad o ponderación) y aun (aunque, incluso, hasta, ni siquiera).

Véase también
Diccionario de la lengua española (DRAE), aun
Diccionario panhispánico de dudas (DPD), la tilde (punto 3.2.4. aún/aun)

Última edición: 11 de noviembre de 2014.

Fonética (básico)

Este tema tampoco es complicado, pero sí que requiere algo más de atención y cuidado al hablar. Se trata de la pronunciación errónea de los sonidos que representan las letras. Existen unas normas de fonética, aunque a veces se crea que no existen tales convenciones, o que es mejor que haya regionalismos de todo tipo. Sin embargo, la experiencia y el sentido común nos advierten que si no hay la suficiente unidad en un idioma, pierde fuerza y capacidades; es vital respetar las normas y convenciones, que están para asegurar un uso correcto de la lengua y alargan sensiblemente su vida útil.

A continuación explico el sonido adecuado que corresponde a cada letra en el español neutro, en cada situación. No están todas, únicamente las más conflictivas y frecuentes: hay algunos vicios que están tan extendidos (como y en vez de ll, fenómeno conocido como yeísmo) que ya no muchas personas saben cómo se pronunciaban originalmente, y otros que son prácticamente exclusivos de algunas regiones, por lo que no merece la pena mencionar. Allá voy, pues; no son nada difíciles:

d

Esta letra siempre se pronuncia /d/, se encuentre a final de palabra o no. No hay razones para prounciarla como si fuese una z o una t; aunque es preferible el sonido /t/ que /z/ por su mayor proximidad o parecido con el adecuado.

n

Hay que prestar un poco de atención para detectarlo con oídos inexpertos o desinteresados, pero su pronunciación cambia muchísimo la fonética de las palabras. Resulta que hay personas que velarizan este sonido, por decirlo de alguna manera; agregan una g después de la n cuando esta letra se encuentra al final de las palabras. Es como si hablasen usando demasiado, o de manera inadecuada, la famosa úvula o campanilla. Es un vicio o defecto que, curiosamente, suelen cometer mucho los locutores de televisión (anuncios, documentales…) y algunos actores, aunque también demasiadas personas que no utilizan su voz profesionalmente. Como cualquiera puede comprender, este vicio suele hacer quedar bastante mal al hablante. Así pues, cajón no se pronuncia *[kajóng], sino [kajón]; redacción no se pronuncia *[rredakzióng], sino [rredakzión], monstruo no se pronuncia *[móngstro] ni *[móngstruo], sino [mónstruo]…

s

En español no hay mucho problema con la s —dejando aparte que bastantes veces no se pronuncia— , pero sí lo hay al pronunciar adecuadamente términos de otras lenguas, como la inglesa, cuando se encuentra al comienzo de palabra, especialmente si va antes de consonante. No es que deba obligatoriamente pronunciarse a la perfección, sin saber, todo el término o expresión: se trata, simplemente, de no inventarse sonidos que no existen en su contexto original y de pronunciar adecuadamente: o adaptando correctamente el término o expresión y pronunciándolo en español (como estrés, escáner…), o como en su lengua original. Las adaptaciones se hacen, entre otras razones, para facilitar la pronunciación al adaptarla a nuestra lengua, que, como todas, tiene sus características propias; una de ellas —la menos acertada para mi gusto— es añadir una e delante de un vocablo que comience por s seguida de consonante (espectro [del latín spectrum] y tantos otros), ya que para el sistema lingüístico español la confluencia de varias consonantes no es recomendable (y por eso mismo se simplifican prefijos como post– a pos– en muchos casos, pero en esos sí que es admisible y tolerable, pues presentan una mínima dificultad real…). ¡Que no es tan difícil omitir esa e inexistente! Sin embargo, pueden comprenderse que si una persona no sabe más idiomas que el español, puede resultarle muy difícil pronunciar debidamente vocablos extranjeros, así que si lamentablemente te resulta imposible física y mentalmente no pronunciarla (lo que suele ocurrir más comprensible y frecuentemente cuando antes de la s hay otra s; p. ej., los stops) aunque no exista, pronúnciala (algún día acabará adaptándose…), pero únicamente cuando vaya delante de consonante y nunca, bajo ningún concepto, si tiene detrás una vocal (aclaro aquí y más abajo: la w es vocal en inglés, y se pronuncia /u/). Así pues, jamás debe decirse *esword, sino sword (‘espada’)…

sh

Esta secuencia de letras está presente en la lengua española, pero de manera muy diferente a como lo hace en la lengua inglesa, y evidentemente su pronunciación también es muy diferente; confundirlas y simplificar la forma extranjera hasta convertirla en el sonido /s/, personalmente considero que no es nada adecuado ni recomendable. Lo que todos sabemos o deberíamos saber con seguridad es que esa h es una manera de informar de que debe pronunciarse de una manera especial. En inglés casi nada se pronuncia tal como se escribe, y normalmente todo tiene su razón de ser. Así pues, pronunciar este conjunto como una s sola o cualquier otro sonido que no sea /sh/ carece, en muchos casos, de razón y justificación. Para empezar, el sonido /sh/ es muy fácil de hacer: la secuencia sh es un dígrafo con el que se representa gráficamente el fonema prepalatal fricativo sordo /sh/ (similar al sonido que emitimos cuando queremos imponer silencio). Está comprobado: dejar pasar un poco más aire entre los dientes con la ayuda de la lengua no produce dolor; así pues, no hay excusa. Es un vicio que se da demasiado; hasta la mayoría de los profesionales que dependen de la voz (locutores, actores…) lo tienen. Una cosa es adaptar o españolizar adecuadamente vocablos extranjeros por necesidad, y otra muy distinta pronunciarlos como nos viene en gana. Así pues, deshonrar se pronuncia [desonrrár], pero fresh se pronuncia [frésh], etc. En bastantes adaptaciones de vocablos extranjeros la secuencia sh se convierte en ch (p. ej., champú, de shampoo); el sonido /sh/ está a medio camino de ch y s.

v

Con la v no suele haber ningún problema, pero tampoco se libra de la confusión, como no podía ser de otra manera. Algunas personas creen que en español se pronuncia de manera diferente a la b, y no es así; creo conveniente aclararlo. Lo que copio a continuación es lo que se dice al respecto en la Ortografía de la lengua española de 2010:

No existe en español ninguna diferencia de pronunciación de las letras b y v, ya que las dos representan el sonido bilabial sonoro /b/. La articulación de v como labiodental no es propia del español, y solo se da de forma espontánea en hablantes valencianos o mallorquines y en los de algunas zonas del sur de Cataluña, cuando hablan castellano, por influencia de su lengua regional. También se da espontáneamente en algunos puntos de América por influjo de lenguas amerindias. En el resto de los casos, es un error que cometen algunas personas por un equivocado prurito de corrección, basado en recomendaciones del pasado, pues, aunque ya en el primer diccionario academémico, el Diccionario de autoridades (1726-1739), se reconoce que «los españoles no hacemos distinción en la pronunciación de estas dos letras», varias ediciones de la Ortografía y de la Gramática académicas de los siglos XVIII, XIX y principios del XX describieron, e incluso recomendaron, la pronunciación de la v como labiodental. Se creyó entonces conveniente distinguirla de la b, como ocurría en varias de las grandes lenguas europeas, entre ellas el francés y el inglés, de tan notable influjo en esas épocas; pero ya desde la Gramática de 1911 se dejó de recomendar esa distinción. En resumen, la pronunciación correcta de la letra v en español es idéntica a la de la b, por lo que no existe oralmente ninguna diferencia en nuestro idioma entre palabras como baca y vaca, bello y vello, acerbo y acervo.

w

Su nombre es uve doble. No existía en latín, y entró en el español por la vía del préstamo y solo se emplea en la escritura de voces procedentes de otras lenguas, en las que puede representar, según los casos, dos fonemas distintos: el vocálico /u/ y el consonántico /b/. Así pues, debe tenerse siempre en cuenta el origen de la palabra antes de pronunciarla, o incluso adaptarla al español, para hacerlo correctamente. En un principio se tendió a adaptar con v los préstamos del inglés que presentaban una w en su grafía originaria, pero ese procedimiento se consideró, pronto —aunque no lo suficiente—, indebido e inapropiado. Lo adecuado y correcto es, como ya he mencionado, considerar el origen del vocablo en cuestión: si procede del inglés, siempre será /u/ (vocal); si procede del alemán, siempre será /b/ (consonante).

x

Algunas veces, la pronunciación de esta letra se reduce a una simple s. Seamos sinceros: esa falta de dicción o de vocalización se hace por pura pereza y falta de conocimientos. Para mí, alguien que dice, por ejemplo, *estremo, o *esposición, no está hablando nada bien. Es de muy mal gusto, muy desagradable. Son equis y hay que pronunciarlas como tales, con su articulación completa, como se hace en la actualidad, /ks/. Es indiferente que después haya consonante, o haya lo que haya: no es tan difícil de pronunciar. La x (equis, y no *equids ni *equits) se pronuncia normalmente /ks/ (forma recomendada) o, a veces, /gs/. En los casos en los que se encuentra a comienzo de palabra, el asunto cambia: la ASALE y otros lingüistas afirman, dando algunas razones no del todo convincentes, que en esos casos debe pronunciarse /s/ —y nunca /ks/—; pero otros —entre los cuales me incluyo— somos partidarios de que debe pronunciarse /sh/, incluso aunque ese sonido no exista naturalmente, en principio, en la lengua española. Pero tampoco existían muchas otras cosas que ahora están tan integradas que suele ignorarse que no eran propias de nuestro sistema lingüístico; sin ir más lejos, las letras k y w, que nos sirven muy bien para adaptar términos y expresiones de otras lenguas.