Consideraciones y escritura de símbolos como kB, MB, GB, kb, Mb, Gb

¿Nunca te has preguntado a qué se debe la diferencia al ver que las cifras que dicen los fabricantes de equipo digital y las que muestran la mayoría de programas —como los propios sistemas operativos— no son las mismas? Por ejemplo, si compras un disco duro de 500 GB (gigabytes) y lo conectas a tu equipo, ¡tu sistema operativo indica que solo tiene unos 465 GB!

En realidad la capacidad no es menor de lo prometido; lo que ocurre es que tanto empresas de hardware como autores de software tienen sus costumbres e ideas y ninguno de ellos parece informarse mejor, rectificar y mejorar su manera de hacer las cosas. Pero ¿quién tiene razón, o quién está menos equivocado?

Prefijos decimales y binarios

El mayor problema de este tema de los símbolos informáticos como kb, kB, Mb, MB, Gb, GB, kb/s, Mb/s, KiB, MiB, GiB… es que la mayoría de personas, muchos informáticos profesionales incluidos, no conocen de manera suficiente las unidades de medida de datos digitales, o los símbolos en general, y muy poco hace falta entonces para que se cree una caótica confusión de expresiones que está durando ya más de tres décadas.

k = kilo- = 1 000
M = mega- = 1 000 000
G = giga- = 1 000 000 000

Resulta que para los datos técnicos de hardware suele emplearse el sistema decimal, y no el binario, y por tanto se usan estos prefijos decimales; mientras que la mayoría de programas, que usan el sistema binario, también usan estos prefijos y los tratan como si fueran binarios, cuando en realidad no lo son. Es decir, los prefijos kilo-, mega-, giga-, tera-… son decimales.

En principio puede llegar a creerse (en ámbitos puramente informáticos) que 1 GB son 1 024 MB (megabytes) y no 1 000; o 1 MB son 1 024 kB (kilobytes) y no 1 000… Pero la realidad es que 1 GB son exactamente 1 000 MB, y 1 MB son 1 000 kB, según los auténticos significados de estos prefijos.

k = kilo- = 1 000

Hace ya unas décadas se acostumbraba a expresar la capacidad de cualquier dispositivo informático en K, y más recientemente en KB (ambos supuestamente simbolizando kilobyte), como símbolos adaptados a las nuevas tecnologías que empezaban ya a popularizarse. El problema es que K (mayúscula) en realidad significa ‘kelvin’, y no kilo-, que es siempre k (minúscula), y ni K ni KB están oficialmente aceptados por ninguna organización o convención como sinónimos de kilobyte. La única manera estándar de escribir kilobyte en forma de símbolo es kB; a pesar de todo esto, todavía hoy muchas personas confunden la K y la k y los símbolos pierden efectividad y significado al ser intercambiados constantemente.

Es por eso que la International Electrotechnical Commission intentó acabar allá por 1998 con la enorme confusión creando prefijos binarios:

kibi- = Ki
mebi- = Mi
gibi- = Gi
tebi- = Ti

Pero por lo visto, los kibibytes (KiB), los mebibytes (MiB), los gibibytes (GiB) y demás unidades binarias por alguna razón no han acabado de ser muy populares, lamentablemente. Así que actualmente los fabricantes de hardware suelen emplear prefijos decimales como decimales, y muchos creadores de software siguen utilizando, por alguna razón, prefijos decimales como binarios, perpetuando la consiguiente confusión entre el público.

¿Cuándo es k y cuándo K?

Según las normas y convenciones internacional y oficialmente aceptadas kilobyte se escribe con k minúscula porque es el símbolo del prefijo kilo-, por lo que debe escribirse kB, nunca *KB (que sería algo así como ¿kelvin byte?…). Ocurre lo mismo con kb (kilobit) y con todo el resto de usos del prefijo kilo-, como en km (kilómetro; no *Km), kHz (kilohercio; no *KHz), etcétera.

Hemos visto que k (kilo-) es un prefijo decimal que equivale a 1 000 unidades. Por ello, hay quienes quieren insisten en establecer K (mayúscula) como su versión binaria. Pero esto no sería en absoluto conveniente.

No se acepta K (mayúscula) como prefijo binario porque ya existen oficialmente los prefijos binarios, como se ha mencionado anteriormente desde 1998, para expresar cada cantidad con sus unidades concretas y correspondientes, que al tener más diferencias gráficas con los prefijos decimales evitarían mucho mejor cualquier mera confusión. La existencia de k y K hace muy frecuente la confusión entre ambos símbolos por su similitud gráfica, y si se aceptara K como prefijo binario la situación sería mucho más caótica si cabe. ¿Y qué pasaría con M (mega-), G (giga-)…? ¿Deberíamos tener dos formas muy parecidas también de cada uno, cambiando solo de mayúsculas a minúsculas, por ejemplo? Eso sería absurdo.

Por consiguiente, es mucho más recomendable usar los prefijos decimales como prefijos decimales, y los prefijos binarios ya asignados oficialmente como prefijos binarios.

Cabe destacar que k, al igual que el resto de símbolos que representan prefijos, no deben escribirse individualmente, sin otro elemento al que unirse: por ejemplo, 60 kg, no *60 k.

La diferencia entre b y B

Algo relativamente similar ocurre con los símbolos de bit (b) y byte (B), que lamentablemente se confunden e intercambian más de lo recomendable, con la consiguiente incertidumbre que puede llegar a generarse y los posibles errores que pueden cometerse. Esta confusión es mucho peor si cabe que todo lo comentado anteriormente, y a pesar de ser un tema mucho menos complejo, todavía no está libre de problemas. La diferencia entre ellos es bien clara: un byte son ocho bits.

b = bit
B = byte = 8 b

Habitualmente los bits se usan para expresar velocidad (por ejemplo, 100 Mb/s), mientras que los bytes se emplean para indicar capacidad de almacenamiento (por ejemplo, 500 GB).

Recordemos también que el por de, por ejemplo, megabit por segundo, se expresa con una barra (/), no con p, ya que este símbolo pertenece en realidad al prefijo pico– (0,000 000 000 001). Representar el por con p es por consiguiente incorrecto porque no es símbolo, pero tampoco abreviación, y recordemos igualmente que los símbolos solo pueden unirse con otros símbolos, y por tanto es incorrecto mezclar símbolos y otros elementos en la misma expresión.

En conclusión, opino que todos deberíamos acostumbrarnos a usar las formas binarias más a menudo, cuando sea adecuado. Pero lo más importante de todo es tener como mínimo el conocimiento necesario para no cometer errores. Eso sería lo más coherente y conveniente.

Saludos cibernéticos.

Véase también
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos: lista y consideraciones vitales
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos

Última edición: 15 de octubre de 2015.

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Escritura de símbolos como kb/s, Mb/s, km/h

En ámbitos informáticos o digitales es frecuente ver expresiones como *kbps, *Mbps o *Gbps. Sin embargo, ese tipo de escritura no es correcta, y a continuación explico por qué.

Estas expresiones se escriben generalmente después de cifras, y están constituidas básicamente por símbolos; pero en estos casos mencionados concretamente no son símbolos realmente porque no están escritos de una forma regular, esto es, hay una mezcla de símbolos y otros elementos. Para que fueran símbolos correctos deberían escribirse kb/s, Mb/s, Gb/s

k = kilo- (prefijo)

K = kelvin

b = bit

B = byte

/ = por

s = segundo

min = minuto

h = hora

M = mega- (prefijo)

G = giga– (prefijo)

p = pico- (prefijo) = 0,000 000 000 001

kb/s = kilobit(s) por segundo

*kbps = ¿kilobit(s) picosegundo?

Mb/s = megabit(s) por segundo

*Mbps = ¿megabit(s) picosegundo?

Gb/s = gigabit(s) por segundo

*Gbps = ¿gigabit(s) picosegundo?

Como puede comprobarse, el símbolo p significa ‘pico’- (prefijo), no por, cuyo símbolo en realidad es una barra (/).

Esta confusión de / y p quizá sea debida, aparte de por desconocimiento y mal hábito, porque este tipo de expresiones surgen básicamente en Estados Unidos, donde por alguna razón todavía no se ha adoptado de manera general y oficial el Sistema Internacional de Unidades, por lo que muchas expresiones se escriben en unas formas tradicionales que distan de ser coherentes y universales o estándar.

Lo que hace incongruentes y por consiguiente incorrectas estas formas, pues, es que mezclan símbolos (k, b, s, M…) con un elemento que no es símbolo, p, porque, repito, p no simboliza por. Esta forma de usar p no es, por tanto, símbolo, pero tampoco es abreviatura, y tampoco sigla, así que su uso es arbitrario e innecesario, por lo que se convierte en una escritura incorrecta y su uso se desaconseja totalmente.

Nótese también que b no es lo mismo que B:

b = bit

B = byte = 8 b

Confundir bits y bytes es probablemente el peor error de todos, ya que la diferencia entre b y B es muy relevante, y esta importancia aumenta exponencialmente según las cifras van siendo mayores. Por ejemplo, no es lo mismo decir 800 Mb (megabites) que 800 MB (megabytes), ya que 800 Mb son en realidad 100 MB. Como he mostrado, un byte equivale a ocho bits, y de hecho en español puede decirse octeto en lugar de byte.

Por último —pero no menos importante— recordemos que al escribir símbolos no deben confundirse la k (minúscula) con la K (mayúscula), pues representan significados diferentes:

k = kilo- = 1 000

K = kelvin

Por consiguiente, debe escribirse kb/s, no *Kb/s; km/h, no *Km/h; kHz, no *KHz

Véase también
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos: lista y consideraciones vitales
Abreviaturas, siglas, acrónimos y símbolos
Consideraciones y escritura de símbolos como kB, MB, GB, kb, Mb, Gb…

Última edición: 15 de octubre de 2015.

Por qué palabras como infrarrojo se escriben con erre doble

Sabemos que cuando una palabra comienza por erre, no se escribe doble aunque el sonido sea siempre /rr/ y no /r/, como en rodilla, que se pronuncia [rrodílla] (como en burro [búrro]) y no [rodílla] (como en toro [tóro]).

¿Por qué palabras como infrarrojo se escriben con erre doble? Es muy sencillo, en realidad.

Esta regla de escribir únicamente una erre para el sonido /rr/ se aplica en todos los casos en los que la erre se encuentre al comienzo de la palabra. Pero no en el resto de situaciones, donde la regla ya no tiene razón de ser.

Por ejemplo, cuando a las palabras que comienzan por erre se les aplica un prefijo o elemento compositivo (y se convierten así en palabras compuestas), como contrarreloj, irracional, matarratas

En estos casos la erre, y el sonido /rr/ que representa, se encuentra entre otras letras y sonidos, por lo que debe escribirse siempre erre doble para mantener el sonido /rr/; de lo contrario, se pronunciaría /r/.

Por ejemplo, agreguemos el prefijo infra– al vocablo rojo para crear una palabra nueva:

infra- + rojo = infrarrojo [infrarrójo]

No es correcto escribir *infrarojo sencillamente porque se pronunciaría [infrarójo] (con sonido /r/ como en viral [birál]), lo cual no existe.

contra- + reloj = contrarreloj

i- + racional = irracional

mata- + ratas = matarratas

Lo mismo ocurre, evidentemente, cuando un prefijo o elemento compositivo acabado en –r se une al vocablo que comienza por r-:

super- + rápido = superrápido

Véase también
Prefijos (simple)
Prefijos: normas y excepciones
La letra erre en el Diccionario panhispánico de dudas en línea

Pronunciación del prefijo giga

Es curioso que este prefijo no se pronuncie correctamente muchas veces cuando no tiene nada de especial, en realidad. De hecho, no se pronuncia como se hace en el inglés, lengua que lo popularizó mucho a raíz del término gigabyte, sino como en el catalán u otras lenguas.

El prefijo giga– se pronuncia normalmente en español [jíga].

En inglés, [gíga] (guiga).

En catalán, [yíga] (nótese que el sonido de la ye es el más parecido, aunque no es exacto, pues el sonido de esa ge se parecería más a, por ejemplo, la jota de John: /dʒ/).

Véase también
Fonética
Prefijos: normas y excepciones

Prefijos: normas y excepciones

Los prefijos son elementos afijos, carentes de autonomía, que se anteponen a una base léxica (una palabra o, a veces, una expresión pluriverbal) a la que aportan diversos valores semánticos.

La norma general es clara y simple: la única manera de escribirlos correctamente y con propiedad es soldarlos, pegarlos, juntarlos, unirlos completamente a la palabra que modifican, sin guion y sin espacio intermedio, justamente como se hace con los sufijos y demás elementos compositivos, y forman palabras nuevas (codirector, posapocalíptico, exmilitar, comecocos, sacacorchos).

Hay muy pocas y raras excepciones, y a continuación expongo únicamente dos, las que pueden darse más frecuentemente en la escritura general, para simplificar este tema más todavía:

Primera excepción
Cuando el prefijo se une a una palabra que empieza normativamente por mayúscula o a una expresión numérica escrita en cifras, se enlaza mediante un guion. Esto es lógico, ya que el propio sistema ortográfico de la lengua española no acepta tener palabras con mayúsculas o cifras intermedias.

Segunda excepción
Cuando los prefijos (especialmente anti-, pro– y ex-) modifican expresiones complejas, compuestas por más de un elemento, el prefijo se escribe excepcionalmente separado: vice primer ministro, anti derechos de autor; esto se explica porque el prefijo se aplica a todo el conjunto que expresa una idea o concepto, y no sería, en general, adecuado juntarlo con uno solo de los elementos: *viceprimer ministro, *antiderechos de autor. En estos casos, tampoco debe usarse nunca guion.

Como es comprensible, hay prefijos especiales o peculiares, o incluso vocablos que se confunden a veces con ellos, que requieren, por consiguiente, un poco más de atención y cuidado para escribirlos adecuada y correctamente:

pos(t)
Este prefijo, que significa ‘detrás de’ o ‘después de’, tiene la peculiaridad de acabar en dos consonantes seguidas, por lo que en español, como es bastante razonable, suele simplificarse en pos. Esto no siempre es así, ya que al soldarlo a palabras que empiezan por s– se mantiene la –t para evitar juntar dos eses (postsindicalista); si la palabra empieza por t-, evidentemente se emplea la forma simplificada (postraumático), al igual que en todos los demás casos. Otra curiosidad de este prefijo es que cuando se une a una palabra que comienza por r-, no debe duplicarse esta letra para mantener el sonido /rr/ (posromántico), como ocurre con el resto de prefijos acabados en consonante.

ex
Hasta 2010, la Real Academia Española consideraba este prefijo como uno especial, con valor preposicional, que debía escribirse separado mediante un espacio de la palabra a la que se unía, pero a partir de finales de 2010, con la nueva edición de la Ortografía de la lengua española y la reforma ortográfica que conlleva —especialmente en cuanto a escritura de prefijos y otros elementos compositivos se refiere—, por fin se reconoce y se considera prefijo normal y se escribe ya totalmente soldado, y por supuesto y como siempre, sin guion, como el resto de prefijos, sufijos y demás elementos compositivos. Otra consideración para este prefijo es que no se recomienda su empleo antepuesto a sustantivos o adjetivos referidos a cosas; en ese caso es preferible el uso de adjetivos como antiguo, anterior, o de adverbios como anteriormente.

no
Este vocablo no es prefijo, sino adverbio de negación, aunque en ciertos casos tiene un valor parecido al de un prefijo por sus orígenes en el latín y el actual inglés non-, y de ahí nace la confusión. DPD: Se antepone a sustantivos o adjetivos abstractos, denotando inexistencia de lo designado por ellos (no fumador, no muerto); debe escribirse y se escribe separado y sin guion intermedio.

super

Del DPD: Elemento compositivo prefijo que denota ‘lugar situado por encima’: superciliar, superponer; ‘superioridad o excelencia’: superpotencia, superhombre; o ‘exceso’: superpoblación, superproducción. En el español coloquial actual se usa con mucha frecuencia para añadir valor superlativo a los adjetivos o adverbios a los que se une: superútil, superreservado, superbién. Como el resto de los elementos compositivos prefijos, super– es átono y debe escribirse sin tilde y unido sin guion a la palabra base. No se considera correcta su escritura como elemento autónomo. No debe confundirse con el adjetivo y el sustantivo súper, que sí son palabras independientes.

pro
Significa ‘a/en favor o en beneficio de’. Hasta finales de 2010, la norma académica consideraba que era preposición, y por consiguiente debía escribirse siempre separada del resto de palabras —y evidentemente sin guion— ; pero con la nueva revisión de la Ortografía de la lengua española por fin se admite y se reconoce que es prefijo, y por consiguiente debe escribirse, como norma general, unido, fusionado, pegado a la palabra que modifica, sin guion ni espacio.

Con el resto de prefijos no debería haber ningún problema; son normales, sin peculiaridades ni particularidades, sin ningún tipo de complicación y, por supuesto, todos siguen la norma general. Lo único que hay que tener en cuenta es que si se anteponen a palabras que comienzan por r-, esta letra se duplica para mantener el sonido /rr/ (prerrománico, antirrevolucionario); y que si los prefijos que acaban con vocal se unen a lexemas que empiezan con la misma vocal (caso en el que por supuesto tampoco se escribe guion ni se deja espacio), esta puede y suele reducirse a una sola (sobreescribir, sobrescribir; antiimperialista, antimperialista; contraataque, contrataque) excepto cuando tal simplificación comprometa la correcta y adecuada comprensión del vocablo por existir formas semejantes en apariencia o, evidentemente, cuando la palabra base comience por h y se intercale así entre ambas vocales.

El resto de elementos compositivos (por ejemplo: limpia-, come-, tira– y un largo etcétera) tampoco se escriben correctamente en algunos casos, a pesar de estar dentro de la simple norma general en todos los casos. Por ejemplo, no es lo mismo come cocos (3.ª persona del singular, presente de indicativo), come cocos (imperativo) y comecocos (sustantivo). Tampoco tendría coherencia ni utilidad real colocar guiones intermedios en estos casos. Así pues, estos tipos de palabras compuestas no deben escribirse nunca con guiones ni espacios intermedios.

Véase también
Prefijos (simple)

Prefijos (simple)

Voy a explicar muy fácil y rápidamente cómo se escriben correctamente los prefijos; es decir, de manera muy básica y general.

Aunque únicamente ha de usarse el sentido común y han de tenerse unos conocimientos lingüísticos mínimos, la frecuencia de los errores relacionados con los prefijos y los elementos compositivos es preocupantemente alta. Es tristemente frecuente verlos escritos pseudounidos al lexema mediante un guion, o también separados de él por un espacio; escritura que se considera, y con toda la razón del universo, inadecuada e incorrecta.

¡En la gran mayoría de casos, los prefijos van unidos totalmente a la palabra que modifican, sin ningún signo ni espacio entre ellos!

Esa es la clave. Forman nuevas palabras (derivadas), que, evidentemente, deben formar una unidad uniforme; no tiene ningún sentido, necesidad, ni utilidad colocarles espacios o guiones por medio. Muy pocas e infrecuentes son las excepciones al respecto, y todas están perfectamente explicadas en la Ortografía de la lengua española de 2010, el Diccionario panhispánico de dudas y en la página de la Real Academia Española, además de mi otro artículo sobre los prefijos, mucho más extenso, didáctico y explicativo.

Es vital recordar y tener siempre presente que la lengua española y la inglesa, o cualquier otra, son distintas aunque su origen pueda ser el mismo; han cambiado con el tiempo, y de manera naturalmente diferente, así que cada una tiene sus normas, sus características y sus propiedades. Cada idioma es único y, por consiguiente, tiene unas normas y convenciones propias que no deben mezclarse a la ligera ni confundirse.

En general, los prefijos por sí solos no sirven de gran cosa; no son palabras ni tienen un significado completo: son, como su propio nombre indica, prefijos ‘para colocar delante’. Como he dicho ya y es evidente, cada lexema con prefijo forma una palabra derivada nueva; y las palabras individuales no llevan nunca guion ni espacio intermedio…

Para acabar, copio los prefijos de uso más frecuente y lo que significan, además de exponer algunos útiles ejemplos:

a– (‘privación o negación’): amoral, anormal, apolítico, atípico, anaeróbico.
ante– (‘anterioridad en el espacio o en el tiempo’): antebrazo, anteponer, antepenúltimo, anteayer, anteproyecto.
anti– (‘opuesto’, ‘contrario’, ‘que combate o evita’): anticristo, antipapa, antiabortista, antifascista, anticonstitucional, antimonopolio, anticongelante, anticorrupción, antimafia, antiniebla, antirrobo, antivirus.
archi– (‘superioridad o preeminencia’, ‘sumamente’): archiduque, archidiócesis, archiconocido, archimillonario.
auto– (‘de o por uno mismo’): autopromoción, autorretrato, autocensura, autolesionarse.
co– (‘conjuntamente con otros’): coguionista, coexistir, copresentar, coproducción, copropietario.
contra– (‘posición opuesta o enfrentada’, ‘opuesto o contrario’, ‘reacción en contra’): contraportada, contraorden, contraveneno, contratacar, contraespionaje.
cuasi– (‘casi, no totalmente’): cuasidelito, cuasicerteza, cuasiunanimidad, cuasiautomático, cuasipolicial, cuasiperfecto.
de(s)– (‘negación o carencia’, ‘cesación o acción contraria’): desamor, desempleo, descortés, desobedecer, descoser, de(s)codificar.
dis– (‘negación o contrariedad’): disconforme, discapacitado, disgusto.
entre– (‘en medio o en posición intermedia’, ‘a medias’, ‘entre sí’): entreplanta, entrecerrar, entrechocar, entremezclar(se).
ex– (‘que fue y ya no es’): excombatiente, exjugador, exnovio, exrepresentante, exsecretario.
extra– (‘fuera de’, ‘en grado sumo’): extrauterino, extrarradio, extraterrestre, extramuros, extraordinario, extrafino, extrasuave.
hiper– (‘superioridad o exceso’): hipertensión, hiperrealismo, hiperactivo, hiperventilar.
hipo– (‘inferioridad o escasez’): hipocalórico, hipotenso.
in– (‘privación o negación’): inacción, incertidumbre, incómodo, incapaz, invendible, incumplir, imposible, imbatible, irreal, ilegal.
infra– (‘debajo de o por debajo de’, ‘inferioridad o insuficiencia’): inframundo, infrasonido, infravivienda, infrahumano, infrautilizar, infravalorar.
inter– (‘en medio de o en posición intermedia’, ‘reciprocidad, relación mutua o ámbito común’): interdental, intercambiar, interconectar, interministerial, internacional, interclub(e)s.
intra– (‘dentro o en el interior de’): intramuscular, intravenoso, intramuros.
macro– (‘grande o muy grande’): macroeconomía, macroencuesta, macroconcierto.
maxi– (‘grande o muy grande’): maxifalda, maxipantalla, maxiproceso.
mega– (‘muy grande’): megaempresa, megaestrella, megatienda.
micro– (‘muy pequeño’): microbús, microchip, micropene.
mini– (‘pequeño’): minibar, minifalda, minigolf, miniserie.
neo– (‘nuevo o reciente’): neocatólico, neoclásico, neolector, neoliberalismo, neonazi.
para– (‘similar o paralelo, pero al margen’): paraestatal, paramilitar, paranormal.
pos(t)– (‘posterioridad en el tiempo o, menos frecuentemente, en el espacio’): posguerra, posmoderno, posoperatorio, posparto, posponer, postsoviético.
pre– (‘anterioridad en el espacio o en el tiempo’): premolar, prepalatal, prebélico, precampaña, precontrato, prejubilar(se), prematrimonial, premamá, Prepirineo.
pro– (‘por o en vez de’, ‘a o en favor de’, ‘hacia delante’): procónsul, proaborto, proamnistía, probiótico, progubernamental, pronuclear, prorruso, provida, proactivo.
(p)seudo– (‘falso’): (p)seudoproblema, (s)seudoprofeta, (p)seudocientífico.
re– (‘detrás de’, ‘hacia atrás’, ‘acción repetida’, ‘intensificación’): recámara, refluir, recolocar, rehaer, requemar, recalentamiento, relisto.
retro– (‘hacia atrás’): retropropulsión, retrovisor, retroactivo, retroalimentar(se).
semi– (‘medio’, ‘a medias o no del todo’): semicírculo, semitono, semidiós, semidesnudo, semirrígido, semisótano.
sobre– (‘encima de o por encima de’, ‘en grado sumo o en exceso’): sobrepuesto, sobrevolar, sobrecargar, sobrexcitar(se), sobrealimentado.
sub– (‘debajo de o por debajo de’, ‘insuficientemente’): subsistema, subsuelo, subbloque, subtropical, subarrendar, subdirector, subdesarrollo, subalimentado.
super– (‘encima de o por encima de’, ‘superioridad o excelencia’, ‘en grado sumo o en exceso’): superíndice, superponer, superintendente, superhombre, superordenador, superpotencia, superpoderes, superatractivo, superrápido, superbién, superfino, superdotado, superpoblación.
supra– (‘encima de o por encima de’): suprarrenal, supranacional.
tele– (‘a distancia’): telebanco, telecomunicación, teledirigir, telemando.
tra(n)s– (‘detrás de’, ‘al otro lado de’ o ‘a través de’): trastienda, tra(n)sandino, tra(n)siberiano, tran(s)nacional.
ultra– (‘más allá de’, ‘extremadamente’): ultratumba, ultramar, ultrasonido, ultracorrección, ultraconservador, ultraligero, ultrasensible, ultracongelar.
vice– (‘en vez de o que hace las veces de’): vicedirector, vicerrector, vicepresidente.

Por último otra recomendación ortográfica relacionada con los prefijos: para escribir los prefijos de una manera metalingüística —es decir, refiriéndose a ellos como elemento lingüístico—, aparte de escribir un guion detrás para denotar que se escriben excepcionalmente separados y les falta otro elemento, han de escribirse, como es sabido, en cursiva —o en redonda si el texto ya está en cursiva—, pero si por alguna razón no pudiera hacerse uso de otro estilo de escritura, se escribirían entrecomillados, pero única y exclusivamente el prefijo; el guion no pertenece al prefijo, no forma parte de él, es simplemente una indicación gráfica, por lo que se escribiría, por ejemplo: Como el resto de prefijos, «co»-, «ex»-, «super»- y «anti»- se escriben, en prácticamente todos los casos, totalmente unidos al lexema, sin espacios ni guiones intermedios.

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Véase también
Prefijos: normas y excepciones