Motor de reacción, olla de presión…

La preposición que se emplea normalmente en español para introducir el complemento que expresa el modo o medio por el que funciona un determinado objeto es de: estufa de gas, cocina de leña, barco de vela.

En España está muy extendida la sustitución de de por a en algunos casos, como en olla a presión (mejor: olla de presión), avión a reacción (mejor: avión de reacción)…

El uso de a en estos casos es un galicismo que debe evitarse. Se recomienda mantener, por coherencia lingüística, el uso tradicional con de, vigente además en la mayoría de los países americanos.

No obstante, sí es normal el uso de la preposición a para introducir complementos verbales que indican el modo de ejecutar la acción o el medio empleado para ello: llamar a gritos, moler a palos, bordar a mano; así como para introducir el complemento de sustantivos derivados de verbos de acción: pintura al óleo, grabado al agua fuerte.

Diccionario panhispánico de dudas

Véase también
Formas correctas e incorrectas (vulgarismos)
Un galicismo frecuente

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Concordancia gramatical (apócope): Veintiuna personas

En ocasiones es posible oír o leer incongruencias gramaticales en forma de errores de concordancia.

En este artículo expongo, analizo y explico un ejemplo:

Incorrecto: *Veintiún personas.

Correcto: Veintiuna personas.

El numeral veintiuna se refiere directamente a personas, por lo que ambas palabras deben concordar en género; incluso aunque el numeral debiera ir apocopado en masculino (ver más abajo).

Sin embargo, si mil está entre el numeral y el sustantivo femenino, la concordancia es opcional según el juicio del autor:

Veintiuna mil personas.

Veintiún mil personas.

De la misma manera, debe decirse, por ejemplo, veintiuno (no *veintiún) por ciento porque el numeral uno, una se apocopa en la forma un únicamente cuando antecede a sustantivos masculinos: un libro, un coche; o, por tradición (y por nada más), a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica: un águila, un alma, un hacha; pero no se apocopa nunca cuando antecede a sustantivos femeninos que no comienzan por /a/ tónica: una amapola, una mujer, una novela; u otras palabras como la preposición por.

Véase también
Formas correctas e incorrectas
Vocabulario: confusiones frecuentes
Palabras que empiezan por /a/ tónica
Preguntas frecuentes, Real Academia Española (1)
Preguntas frecuentes, Real Academia Española (2)

Última edición: 10 de octubre de 2015.

Concordancia gramatical: Los miles de personas

En ocasiones es posible oír o leer incongruencias gramaticales en forma de errores de concordancia.

En este artículo expongo, analizo y explico un ejemplo:

Incorrecto: *Las miles de personas.

Correcto: Los miles de personas.

El artículo los se refiere a miles, por lo que debe concordar en género y número con miles y no con personas.

Véase también
Formas correctas e incorrectas
Preguntas frecuentes, Real Academia Española

por hora

Para expresar distributivamente una cantidad en relación con una unidad de tiempo, se emplean en español las preposiciones a o por.

Cuando pueden alternar ambas, se prefiere el uso de a con unidades de tiempo como día, mes, semana o año: Paso con mis padres dos días al mes.

Pero con hora y unidades de tiempo inferiores, como minuto o segundo, cuando expresan frecuencia asociada a velocidad, solo es normal el uso de la preposición por: tres kilómetros por hora, ochenta pulsaciones por minuto, dos vibraciones por segundo (no *tres kilómetros a la hora, *ochenta pulsaciones al minuto, etcétera).

Véase también
a, Diccionario panhispánico de dudas en línea
Escritura de símbolos como kb/s, Mb/s…
deber/deber de
por/a por

Sobre la incorrecta omisión de que

En algunos casos, la palabra átona que se emite de manera arbitraria, innecesaria e incorrecta.

Me refiero a casos como los que expongo a continuación:

*Rogamos cierren la puerta.

*Este es el medicamento que sabemos puede curar la enfermedad.

En ambas frases falta un que imprescindible para la congruencia y corrección gramatical:

Rogamos que cierren la puerta.

Este es el medicamento que sabemos que puede curar la enfermedad.

En el primer ejemplo, la primera frase es absolutamente incorrecta, pues rogamos requiere ese que indiscutiblemente.

La segunda oración también es incorrecta, aunque si se pronunciara en lugar de escribirse, podría entenderse que en realidad es así:

Este es el medicamento que, sabemos, puede curar la enfermedad.

Aunque esta última oración sí es gramaticalmente correcta, sigue siendo un estilo objetivamente poco natural, por lo que se desaconseja totalmente. Es mucho más cacofónico este estilo que repetir dos veces más o menos seguidamente el que en que sabemos que.

Lamentablemente no hay mucha información sobre este tema, pero es flagrantemente evidente (debería serlo…) que tales omisiones son agramaticales y por consiguiente incorrectas. Además, son totalmente innecesarias, ya que no hay razón alguna para semejante omisión.

Véase también
Queísmo y dequeísmo

Un par de cuestiones importantes sobre Tyrannosaurus rex

Tyrannosaurus rex, uno de los grandes dinosaurios carnívoros, extinto hace millones de años y popularizado por la novela Parque Jurásico (Jurassic Park) y sobre todo más tarde por la adaptación al cine de Steven Spielberg, sufre actualmente de un par de confusiones: una temporal y otra lingüística. La temporal se originó precisamente por esas obras que he mencionado, por deducción errónea de los lectores y espectadores fruto de su falta de conocimientos en el tema, y quizá porque el propio nombre de las obras llama de por sí a confusión sin más explicaciones; la lingüística solo afecta (que yo sepa) a la lengua española, y es resultado, más que de ignorancia, de no pensar lo suficiente.

Para la propia escritura de este artículo, primero voy a aclarar la parte lingüística. Tyrannosaurus rex es el nombre científico oficial de la especie de este dinosaurio. Es una mezcla de expresiones griegas y latinas (para más información sobre esto visita cualquier enciclopedia o libro especializado). El problema aparece cuando se intenta adaptar o traducir el nombre al español, que se hace a medias. Lamentablemente se dice muchas veces *tiranosaurio rex (sobre todo en documentales…), cuando esa expresión es inadecuada, pues traduce o adapta Tyrannosaurus, pero deja rex (latín) intacta. Es bien sencillo: o decimos Tyrannosaurus rex, o tiranosaurio rey o, simplemente, tiranosaurio. Así, pues, es bien evidente y creo que queda claro que *tiranosaurio rex es una expresión incorrecta e inadecuada, y por consiguiente se desaconseja totalmente su uso.

Ahora pasemos a la segunda cuestión, más vital incluso (los pobres tiranosaurios estarán, allá donde estén, indignados de ver cómo se los malinterpreta). A pesar del jurásico del título de la novela y la película, no todos los dinosaurios del parque estuvieron presentes en ese período. De hecho, Tyrannosaurus rex surgió a finales de la era siguiente, el Cretácico. Así pues, no vivió durante el Jurásico.